mayo 24, 2017

El concepto de Fascismo en el contexto de la separación de Estado y Sociedad

Notas sobre Estado y Sociedad / 5
El Fascismo / 2

Andrés Salvador

Por tanto, se puede prever una Europa fascista, una Europa que se inspire, en sus instituciones de las doctrinas, de la practica del fascismo, es decir una Europa que resuelva en un sentido fascista el problema del Estado moderno, del Estado del siglo XX, muy diferente de los Estados que existían en 1789 o que se formaron en seguida.

    - Benito Mussolini, El fascismo, ed. Tor, Buenos Aires, 1933, trad. cast. de Gregorio Garcia  Manchon, p. 40.


1934 . XII  SI
Xanti Schawinsky, 1934
http://www.vam.ac.uk/vastatic/microsites/1331_modernism/artist_98_368.html
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En este trabajo consideramos el concepto de Fascismo en el contexto de la separación de Estado y Sociedad,  en el marco del estudio de los conceptos de Estado y Sociedad que iniciamos en El estado y las Categorías Políticas Preestatales [ITGD, Corrientes, 2001], La separación entre el Estado y la Sociedad y el desdoblamiento entre lo Publico y lo Privado [ITGD, Corrientes, 2001],  Socialismo y Anarquismo [ITGD, Corrientes, 2001], y Variedad de interpretaciones del concepto de Fascismo y observación critica de las mismas [Corrientes, 2011].

Sentido estricto y analógico del temino Fascismo. Explica Félix Adolfo Lamas que en sentido estricto el termino Fascismo designa al “movimiento político italiano surgido con posterioridad a la Primera Gran Guerra y que fuera acaudillado por D. Benito Mussolini” [Lamas, 1985: 161], pero que:

 “por una cierta extensión del lenguaje, fundada en algunas analogías, puede llamarse también ‘Fascismos’, en forma genérica, a todos aquellos movimientos nacionalistas que, como reacción contra el demoliberalcapitalismo y el socialismo, intentaron una revolución o transformación social de inspiración orgánica, como una alternativa frente a la disolución social y espiritual del orbe europeo” [Lamas, 1985: 161].

Notas comunes en los movimientos Fascistas. Lamas señala cuatro notas comunes en los movimientos “fascistas”:

1. El nacionalismo;

2. La defensa de ciertos valores universales propios del mundo occidental;

3. El pretender oponerse tanto al régimen social liberal, democrático y capitalista cuanto al socialismo y al anarquismo, en cualquiera de sus variantes; y

4. La incorporación de una actitud heroica y poética de la vida política [Lamas, 1985: 161-162].


Partei
Arno Breker, 1942

Berlin, Neue Reichskanzlei, Statue "Partei".  ADN-Zentralbild / Archiv Die neue Reichskanzlei in Berlin UBz: einen Blick in den Ehrenhof mit der Plastik "Partei" von Prof. Arno Breker. Aufnahme 1942, 36481-42. Deutsches Bundesarchiv (German Federal Archive), Bild 183-H27141

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El Fascismo como respuesta teórica en el contexto de la separación de Estado y Sociedad. Consideramos que precisamente es su oposición tanto al régimen social liberal, democrático y capitalista cuanto al socialismo[1] y al anarquismo la nota que nos permite localizar al fascismo en el contexto de las respuestas teóricas a la separación de Estado y Sociedad que se opera en Europa  en el siglo XVIII[2].

Estas respuestas históricamente son tres:

  1. La primera acepta la separación y la pretende conservar como modo de asegurar las libertades civiles y políticas ante el poder del Estado, y halla su expresión en el pensamiento Liberal [Cf.La separación entre el Estado y la Sociedad y el desdoblamiento entre lo Publico y lo Privado (ITGD, Corrientes, 2001)].

  1. La segunda advierte el carácter ficticio de la igualdad política que resulta del orden liberal y reclama una igualdad material, para ello entiende que es preciso disolver al Estado, de modo inmediato el Anarquismo, de modo mediato el Socialismo sea por vía reformista o revolucionaria [Cf.Socialismo y Anarquismo (ITGD, Corrientes, 2001)]

  1. La tercera tiende a reunir el Estado y la Sociedad, rechazando la separación. La idea de reunir los dos términos se advierte en el pensamiento contrarevolucionario[3] comprensivo de los llamados Fascismos, y que aquí examinamos.
 
Sinonimia conceptual de la sociedad o comunidad con el Estado

A propósito de la identificación en sinonimia conceptual de la sociedad o comunidad con el Estado, escribe Vicente Gonzalo Massot:
“El vocablo Estado no es unívoco en la medida que admite dos interpretaciones legítimas. Cuando se habla del Estado como comunidad organizada se afirma algo que viene sobreentendido, es decir, se incurre en una verdadera tautología, ya que en caso de estar huérfana de organización, la comunidad carecería de sentido. En cambio, cuando se habla del Estado como estructura natural donde se consuma la sociabilidad del hombre -esto y no otra cosa es la absolutidad del Estado- y del cual se vale la Nación para cumplir su destino, se hace referencia al Estado como órgano de mando. En el análisis del tema se ha pasado por alto, no sin una buena dosis de infatuación intelectual, que, para buena parte del pensamiento clásico, la diferencia entre Estado y sociedad no existía. La distinción excluyente entre lo público y lo privado, o, si se prefiere, entre el Estado y la sociedad, teniendo en cuenta que de aquél se derivan determinadas libertades políticas y de ésta libertades civiles y naturales, no existía en la antigüedad" [Gonzalo Massot, 1986: 124].
Y agrega Gonzalo Massot:

"Mussolini no decía nada nuevo al afirmar, en pugna con el liberalismo, que: o se metía de lleno al pueblo en la ciudadela del Estado, o el pueblo, manteniéndose fuera de sus muros, terminaría por asaltarlo. Aristóteles, veinticinco siglos antes, había precisado que, salvo los animales o los dioses, no había posibilidad ninguna de que los seres humanos viviesen fuera del Estado . No traemos a colación la palabra del Estagirita para sentar una absurda identidad ideológica; sí, en cambio, con la intención de demostrar que mucho antes de Mussolini la sociedad o comunidad se identificaba en sinonimia conceptual con el Estado. Sólo un prejuicio extendido y largamente cultivado ha podido tergiversar el verdadero sentido del Estado fascista, sobre cuya concepción teórica y sobre cuyos logros históricos podrá disentirse a condición de ser rigurosos en la distinción antes apuntada” [Gonzalo Massot, 1986: 124-125].


Gandhi in Rome, where he met with Mussolini on his way home from London's Conference,
December 12, 1931
http://it.wikipedia.org/wiki/File:Gandhi_Rome.jpg
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"El encuentro del filosófo de la no violencia con el apóstol de la energía nacional sale en los periódicos y Romain Rolland no deja de sorprenderse. Algunos días más tarde, recibe una carta de Gandhi: <<Mussolini es un enigma para mí. Muchas de sus reformas me atraen. Parece haber hecho mucho por la clase campesina. A decir verdad, el guante de hierro está ahí. Pero como la fuerza (la violencia) está en la base de la sociedad de Occidente, las reformas de Mussolini son dignas de un estudio imparcial.>>"   [De Saint Bris - Fédorovski, 1995: 232-233, en nota se remite a Cahiers Romain Rolland, Albin Michel, 1948-1992 (nota 3 p. 233 y nota 1 p. 232)].


Es decir en palabras de Jorge Xifra Heras: 

“La ideología totalitaria confunde los conceptos de Estado y de Sociedad desde el momento en que todas las actividades sociales que los otros regímenes dejan libres de la intervención política (Economía, cultura, religión, familia, etc.), aparecen organizadas y fiscalizadas por el Estado, que suprime radicalmente toda distinción entre lo público y lo privado. “La esfera libre, lo social, lo que no es Estado, se hace Estado”. De ahí que se hable de Estado “total” o totalitario” [Xifra Heras, 1954: 140].
Señalando que Carl Schmitt: 
“considera el Estado totalitario como la última fase del proceso que termina con la identificación del Estado y la Sociedad” [Xifra Heras, 1954: 141].

La critica Fascista al anarquismo y al socialismo en este contexto. Es desde esta perspectiva que se comprende, por ejemplo, la crítica que Benito Mussolini hace al anarquismo y al socialismo y que se encuentra en El espíritu de la Revolución Fascista [texto tomado por el recopilador G. S. Spinetti de Estado, Anti-Estado y Fascismo, en Gerarchia, 25 de junio de 1922]:

“El Fascismo quiere el Estado. No cree en la posibilidad de una convivencia social que no esté encuadrada en el Estado. Solo los anarquistas - más optimistas aún que Juan Jacobo Rousseau - piensan que la sociedad humana tan torva, tan opaca, tan egoísta, pueda vivir en estado de absoluta libertad. El advenimiento de una era en la cual, sin normas y sin límites, los hombres se ‘asocien libremente en una comunidad libre’, según la formula anarquista, debe ser relegado al limbo de las utopías mas futuristas. Somos, pues, antianárquicos, porque no creemos en una posibilidad de convivencia humana que no se manifieste en un Estado. Tampoco nos seduce, sino que rechazamos, la tesis socialista de un Estado entendido como simple Comité gestor de negocios de la clase dirigente, destinado a transformarse, con la desaparición de la propiedad y la nación, en un Comité administrativo de cosas, en una enorme teneduría de libros colectiva. Todo esto es no solo falso, sino absurdo. Administración de cosas es una frase sin sentido, aun  cuando quiera significar la negación del Estado. En realidad, quien administra, gobierna, y quien gobierna es Estado con todas sus consecuencias. El ejemplo ruso prueba claramente que la administración de cosas obliga a la creación de un Estado, incluso de un superEstado, que, a las viejas funciones estatales - guerra y paz, policía, justicia, percepción de tributos, enseñanza -, añade funciones de tipo económico. El Fascismo no niega el Estado; afirma que una sociedad civilizada, nacional o imperial, solo es concebible bajo forma de Estado; no va, pues, contra la idea de Estado, sino que se reserva libertad de actitud ante ese Estado concreto que es el Estado Italiano. Está en su derecho, y en su deber. Se trata ahora de examinar que relaciones existen entre el Estado de hecho, que es el Estado de hoy, y el Estado en potencia y en devenir que es el Fascismo.” [Mussolini, 1984: 207-208].

Algunos movimientos Fascistas.Teniendo presente la identificación que el fascismo intenta entre Estado y Sociedad, podemos entonces decir con Lamas que:

 “Desde una perspectiva amplia [...] pueden adscribirse al gran movimiento fascista: la Guardia de Hierro Rumana, capitaneada por Codreanu; el Nacional Socialismo Alemán; el Rexismo Belga, cuyo líder fuera León Degrel[l]; la Falange Española, con José Antonio Primo de Rivera como fundador y capitán (e incluso, parcialmente, el Movimiento aglutinado por Francisco Franco Bahamonde, por lo menos en sus primeras etapas); el Movimiento Portugués liderado por Oliveira Salazar, etcétera, etcétera” [Lamas, 1985: 161][5].


José Antonio Primo de Rivera
 Madrid, 24 de abril de 1903 – Alicante, 20 de noviembre de 1936
http://poesiaquepromete.blogspot.es/1242749640/vida-y-voz-de-los-mejores-muertos/
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Es oportuno observar aquí que en el Nacionalsocialismo el término Sociedad se identifica no con la Nación como en el Fascismo Italiano sino con el Pueblo [Volk] como Comunidad  [=Gemeinschaft]  es decir como Comunidad del Pueblo [Bonnard, 1950: 70 y 33-34] o Comunidad popular [Locchi, 1991: 37] [=Volksgemeinschaft] por ello se denomina a veces al Estado Nacionalsocialista, Estado popular  [=Völkischer-Staat] [Bonnard, 1950: 71].


Bibliografia
 
Arvon, Henri   1971:   
El Anarquismo.
Buenos Aires, ed. Paidos, trad. cast. de María Teresa Cevasco, 1971.

Bonnard, Roger   1950:  
El derecho y el Estado en la Doctrina Nacional-Socialista.
Barcelona, ed. Bosch, trad. cast. de José Maria Pi Suñer, 1950.

Codreanu, Cornelio Zelea   2003:  
Guardia de Hierro – El Fascismo Rumano.
Barcelona, ed. Ojeda, 2003.

Codreanu, Cornelio Zelea   1984:  
Manual del Jefe.
Barcelona, ed. Nothung, trad. cast. de Manuel de la Isla, 1984.

Codreanu, Cornelio Zelea   1974:   
Diario de la Carcel.
Buenos Aires, ed. Cruz y Fierro, 1974

Degrelle, Leon   1994:   
Hitler para 1000 años.
Barcelona, ed. Nothung, 1994.

Degrelle, Leon   1986:   
León Degrelle, firma y rubrica.
Madrid, ed. Dyrsa, trad. cast. de José Ignacio San Martín, 1986.

Degrelle, Leon   1978:   
Almas ardiendo.
Madrid, ed. Fuerza Nueva, trad. cast. de Gregorio Marañon, 1978.

Farias Garcia, Pedro   1977:   
El pensamiento fundamental de José Antonio.
Barcelona, ed. Acervo, 1977.

De Saint Bris, Gonzague - Fédorovski, Vladimir   1995:
Las Musas Rusas.
Barcelona, ed. Peniinsula, trad. cast. de Ana Poljak, 1995.

Felice, Renzo De   1979:  
Entrevista sobre el fascismo con Michael A. Ledeen.
Buenos Aires, ed. Sudamericana, trad. cast. de Ada Korn, 1979.

Gonzalo Massot, Vicente   1986:    
José Antonio - Un estilo español de pensamiento.
Buenos Aires, ed. Librería Huemul, 1986.
  
Hedilla, Manuel   1977:    
Testimonio de Manuel Hedilla.
Barcelona, ed. Acervo, 1977.

Hitler, Adolf   1983:    
Mi lucha.
Buenos Aires, ed. Temas Contemporáneos, Traducción española autorizada por la Editora Central del Partido Nacionalsocialista, 1983.



Lamas, Félix Adolfo 1985:
Ensayo sobre el Orden Social.
en Revista Moenia, Año VI. Setiembre-Diciembre 1985 - Nros. XXII-XXIII.


Molnar, Thomas   1975:    
La Contrarrevolución.
Madrid, ed. Unión, trad. cast. de Benito Herrero, 1975.
 
Mussolini, Benito   1984:     
El espíritu de la Revolución Fascista.
Buenos Aires, ed. Temas Contemporáneos, 1984.

Primo de Rivera, José Antonio   1974:   
Obras de  José Antonio Primo de Rivera.
Edición cronológica - Recopilación de Agustín del Río Cisneros. Delegación Nacional de la Sección Femenina del Movimiento
Madrid, ed. Almena, 1974.

Xifra Heras, Jorge   1954:
Introducción al estudio de las modernas tendencias políticas.
Barcelona, ed. Bosch,  1954.


[1] Esta nota debería ser matizada ya que el Fascismo recusa solo el socialismo materialista y fundado en la lucha de clases.

[2] Sobre esto véase <Estado y Sociedad > en Arvon, 1971: 15-20.

[3] Además de los libros citados de Rubén Calderón Bouchet en El Fascismo / 1, sobre este punto remitimos al libro de Thomas Molnar, La Contrarrevolución [1975].

[4] En nota se remite a Aristóteles, Política 1253 a 28: “El hombre incapaz de entrar en sociedad, o que no necesita de ella… debe ser un animal salvaje o un dios…” [Gonzalo Massot, 1986: 125 nota 7].

[5] En castellano se disponen de traducciones de las principales obras de estos lideres, véanse por ejemplo de: Cornelio Zelea Codreanu, Diario de la Carcel [1974], Manual del Jefe [1984] y Guardia de Hierro [2003]; Adolf Hitler, Mi lucha [1983]; León Degrelle, Almas ardiendo [1978], León Degrelle, firma y rubrica [1986] y  Hitler para 1000 años [1994]; José Antonio Primo de Rivera, Obras de  José Antonio Primo de Rivera [1974].

En relación a la reserva hecha por Lamas sobre el carácter fascista del Movimiento liderado por Franco, recordemos que el segundo [después de José Antonio] y ultimo Jefe Nacional de Falange Española de las J. O. N. S., Manuel Hedilla, no estuvo de acuerdo con la Unificación [con Requetés] y por eso fué encarcelado, juzgado y condenado a muerte, pena que le fué conmutada por cadena perpetua, es decir que hubo una Falange distinta de lo que después fue Falange Española Tradicionalista y de la J. O. N. S. y mas tarde el Movimiento, sobre esto véase de Manuel Hedilla, Testimonio de Manuel Hedilla [1977]. El propio José Antonio escribía a Giménez Caballero el 12 de julio de 1936:

 “sin la Falange, no se podría hacer nada en este momento como no fuese un ciempiés sin salida. Una de las cosas terribles sería la Dictadura nacional republicana. Otra experiencia falsa que temo es la de la implantación, por vía violenta, de un falso fascismo conservador” [Farias Garcia, 1977: 10].

Felice entiende que en el caso de Codreanu “es difícil [...] hablar de fascismo” y “[m]ás valdría hablar de populismo” [Felice, 1979: 103].

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