abril 09, 2017

Métodos de Crucifixión Romana revelan la Historia de la Crucifixión


"Fijado juntos por un gran clavo de hierro, los huesos del talón de un hombre joven, 24-28 años, descubierto en una tumba cerca de Jerusalén, presentan evidencia dramática y que desgarra el corazón de la crucifixión". - Fuente: Vassilios Tzaferis “Crucifixion—The Archaeological Evidence,” BAR 11:01). Foto:© Erich Lessing

¿Qué sabemos sobre la historia de la crucifixión? En el siguiente artículo, "Un nuevo análisis del Hombre Crucificado" [= New Analysis of the Crucified Man], Hershel Shanks mira la evidencia de los métodos de crucifixión romana que analiza desde los restos hallados en Jerusalén de un joven hombre crucificado en primer siglo A.D. Los restos incluyen un hueso del talón perforado por un clavo grande, dando a arqueólogos, osteólogos y antropólogos evidencia de la crucifixión en la antigüedad.

¿Qué nos dicen estos huesos acerca de la historia de la crucifixión? El excavador del hombre crucificado, Vassilios Tzaferis, ha seguido el análisis de Nico Haas de la Hebrew University-Hadassah Medical School  en Jerusalén que sugiere los métodos de crucifixión romana: una posición contorsionada: brazos clavados en la viga transversal; piernas dobladas, retorcidas hacia un lado, y mantenido en su lugar por un solo clavo que pasó a través de una placa de madera, a través tanto de los huesos del talón izquierdo y derecho, y luego dentro del montante vertical de la cruz.

La Crucifixión en la antigüedad era una horrible ejecución, no era realmente entendida hasta el descubrimiento del esqueleto en la década de 1980 que le dio una nueva visión de la historia de la crucifixión. Foto: Cortesía Israel Exploration Journal, vol. 35, N º 1 (1985)

Sin embargo, cuando José Zias y Eliezer Sekeles reexaminados los restos, mirando por evidencia de los métodos de crucifixión romana, ellos no encontraron ninguna evidencia de que los clavos hubieran penetrado en los brazos de la víctima; por otra parte, el clavo en el pie no era suficientemente largo para haber penetrado en la placa, los dos pies, y la cruz. Y, de hecho, lo que previamente  se pensó serian fragmentos de dos huesos del talón a través del cual el clavo pasó, mostró ser fragmentos de un solo hueso del talón y un hueso largo. Sobre la base de esta evidencia, Zias y Sekeles sugieren las piernas del hombre a horcajadas sobre la cruz y que sus brazos estaban atados a la viga transversal con cuerdas, significando el método de crucifixión en la antigüedad.

Las fuentes literarias que dan idea de la historia de la crucifixión indican que en los métodos de crucifixión Romanos la persona condenada  tenían que llevar al lugar de la ejecución sólo el travesaño. La madera era escasa y el poste vertical se mantenía estacionario y usado repetidamente. A continuación, en "New Analysis of the Crucified Man" [="Nuevo análisis del Hombre Crucificado"], Hershel Shanks concluye que la crucifixión en la antigüedad implicaba la muerte por asfixia, no la muerte por perforación de clavos.

Rincón de Scholars: Nuevo análisis del Hombre Crucificado

Por Hershel Shanks
Dibujo de la posición de crucifixión contorsionada propuesto por Vassilios Tzaferis, basado en el análisis de Nico Haas, que desde entonces ha sido impugnada por Joseph Zias y Eliezer Sekeles. Para la leyenda completa, ver el dibujo de Israel Exploration Journal 35:1. Foto: Cortesia Israel Exploration Journal, Vol. 20, No. 1–2 (1970)

En nuestra edición de enero / febrero de 1985, publicamos un artículo acerca de los únicos restos de un hombre crucificado en ser recuperados de la antigüedad (“Crucifixion—The Archaeological Evidence,” BAR 11:01). Vassilios Tzaferis, el autor del artículo y el excavador del hombre crucificado, basó mucho de su análisis de la posición de la víctima en la cruz y otros aspectos del método de crucifixión en el trabajo de un equipo médico de la Hebrew University-Hadassah Medical School encabezada por Nico Haas, que había analizado los huesos del hombre crucificado. En un reciente artículo publicado en el Israel Exploration Journal, sin embargo, Joseph Zias, antropólogo del Israel Department of Antiquities, y Eliezer Sekeles del Hebrew University-Hadassah Medical School en Jerusalén cuestionó muchas de las conclusiones de Haas concernientes a los huesos de el hombre crucificado (a). Las preguntas que elevan Zias y Sekeles afectan muchas de las conclusiones acerca de la posición del hombre durante la crucifixión.

De acuerdo con Haas, el clavo en el hombre crucificado penetró tanto sus huesos del talón  derecho e izquierdo, perforando el hueso del talón derecho (calcáneo) primero, y luego el izquierda. Haas encontró un fragmento de hueso adjunto al talón derecho que él pensaba que era parte del hueso del talón izquierdo (sustentaculum tali). Si el análisis de Haas es correcto, los dos huesos del talón deben haber sido penetrados por el mismo clavo, y las piernas de la víctima deben haber estado en una posición cerrada en la cruz.

Pero de acuerdo con el nuevo análisis de los huesos que se acaba de publicar en el Israel Exploration Journal, el fragmento de hueso que Haas identificó como parte del hueso del talón izquierdo fue incorrectamente  identificado. "La forma y la estructura de este fragmento de hueso es de un hueso largo; no puede, por tanto ser del (hueso del talón) izquierdo", dicen los más recientes investigadores. Sus conclusiones son confirmadas por los rayos X, que revelan la densidad variable, estructura y dirección de los huesos.

Haas también asumió erróneamente que el clavo es de siete pulgadas (17-18 cm) de largo. De hecho, la longitud total del clavo desde la cabeza hasta la punta es sólo de 4,5 pulgadas (11,5 cm). Una placa de madera de menos de una pulgada de grosor (2 cm) había sido perforada por el clavo antes de que pasara a través del hueso del talón derecho. Después de salir del hueso, el clavo penetró la propia cruz y luego se inclinó, probablemente debido a que golpeó a un nudo. Como los nuevos investigadores observan, dada la longitud del clavo, "Simplemente no había suficiente espacio para que los dos huesos del talón y una placa de madera de dos centímetros hayan sido perforados por el clavo y fijados en el eje vertical de la cruz. ... El clavo fue suficiente para fijar solo un hueso del talón a la cruz ".

En breves, sólo el hueso del talón derecho fue  penetrado -lateralmente o hacia un lado- por el clavo. De acuerdo con ello, la posición de la víctima en la cruz debe haber sido diferente de la retratada por Haas.

Los nuevos investigadores también dsiputan la conclusión de Haas que un rasguño en el hueso del antebrazo derecho (radius) de la víctima, justo por encima de la muñeca, representa la penetración de un clavo entre los dos huesos del antebrazo. De acuerdo a Zias y Sekeles, los rasguños y hendiduras se encuentran comúnmente en el antiguo material esquelético, incluyendo en el hueso de la pierna derecha (fibula) de este hombre. Tales arañazos y hendiduras no tienen nada que ver con la crucifixión.

Entonces, ¿cómo fue el hombre crucificado adjunto a la cruz?

Como los nuevos investigadores observan:
"Las fuentes literarias para el periodo romano contienen numerosas descripciones de crucifixión, pero pocos detalles exactos de cómo el condenado era fijado a la cruz. Infortunadamente, la evidencia física directa aquí también se limita a un calcaneum derecho (hueso del talón) atravesado por un clavo de hierro de 11,5 cm con trazas de madera en ambos extremos".
De acuerdo con las fuentes literarias, los condenados a la crucifixión nunca llevaron la cruz completa, a pesar de la creencia común de lo contrario y a pesar de las muchas recreaciones modernas de Jesús camino al Gólgota. En cambio, sólo el travesaño fue llevado, mientras que el vertical se encuentra en un lugar permanente donde era usado para las subsecuentes ejecuciones. Como notó el historiador judío del primer siglo Josefo, la madera era tan escasa en Jerusalén durante la primer centuria A.D. que los Romanos se vieron forzados a viajar diez millas desde Jerusalén para asegurar la madera para sus máquinas de asedio.

De acuerdo con Zias y Sekeles:
"Uno puede asumir razonablemente que la escasez de madera puede haber sido expresada en la economía de la crucifixión en que el travesaño, así como los verticales serian usados repetidamente. Por lo tanto, la ausencia de una lesión traumática en el antebrazo y metacarpianos de la mano parece sugerir que los brazos del condenado estaban atados más bien que clavados en la cruz. Hay una amplia evidencia literaria y artística para el uso de cuerdas más bien que clavos para asegurar el condenado a la cruz".
De acuerdo con Zias y Sekeles, las piernas de la víctima [estaban] a horcajadas sobre el eje vertical de la cruz, con una pierna a cada lado, con los clavos penetrando los huesos del talón. La placa o plancha debajo de la cabeza del clavo, ellos dicen, tenía la intención de asegurar el clavo y prevenir que el hombre condenado tire los pies libres [from pulling his feet free].

Como Haas sugiere correctamente, el clavo probablemente golpeó un nudo que inclinó el clavo. Sin embargo, como Zias y Sekeles reconstruyen la remoción del muerto de la cruz:
"Una vez que el cuerpo fue bajado de la cruz, aunque con alguna dificultad en la remoción de la pierna derecha, la familia del hombre condenado que ahora encuentra imposible remover el clavo doblado sin destruir completamente el hueso del talón. Esta reluctancia a infligir un mayor daño al talón llevó [a su entierro con el clavo todavía en su hueso, y esto a su vez condujo] al eventual descubrimiento de la crucifixión ".
Ya sea que los brazos de la víctima estuvieran atados, en lugar de clavados a la cruz es irrelevante para la manera de su muerte. Como Zias y Sekeles señalan:
"La muerte por crucifixión era el resultado de la manera en que el hombre condenado era colgado de la cruz y no de la lesión traumática causada por clavarlo. Colgarlo de la cruz resultó en un doloroso proceso de asfixia, en la que los dos grupos de músculos utilizados en la respiración, los  músculos intercostales [pecho] y el diafragma, se debilitó progresivamente. Con el tiempo, el hombre condenado expiró, debido a la inhabilidad de continuar respirando adecuadamente."
Notas

(a). “The Crucified Man from Giv‘at ha-Mivtar: A Reappraisal,” Israel Exploration Journal Vol. 35, No. 1 (1985), pp. 22–27.

Zias y Sekeles también señalan una serie de otros errores en el informe de Haas: 

1. Las piernas de la víctima no se rompieron como un último golpe de gracia. La ruptura por lo identificado por Haas fue postmortem. 

2. La víctima no tenía un paladar hendido. El canino superior derecho no se había perdido, a pesar de el informe de Haas en contrario. 

3. La madera de la que se tomó la placa debajo de la cabeza del clavo era de madera de olivo, no acacia o pistacia, como Hans sugirió. 

4. Los fragmentos de madera fijadas al extremo del clavo eran demasiado disminutos para ser analizar. Haas sugiere el eje vertical de la cruz era de madera de olivo. Esto es posible, pero poco probable.

New Analysis of the Crucified Man” por Hershel Shanks primera aparición en Biblical Archaeology Review, Nov/Dec 1985, 20-21.

Permalink:http://www.biblicalarchaeology.org/daily/biblical-topics/crucifixion/roman-crucifixion-methods-reveal-the-history-of-crucifixion/

Nota: Traducción castellana de Andrés Salvador (sujeta a revisión). Las notas entre corchetes y los subrayados son del traductor.

Fuente: Roman Crucifixion Methods Reveal the History of Crucifixion / Biblical Archaeology Society Staff, Crucifixion in Antiquity, 07/17/2011 / Hershel Shanks, Scholars’ Corner: New Analysis of the Crucified Man [04/2014]