octubre 15, 2017

El juicio de Friné

Una nota sobre la relación entre la belleza y la divinidad entre los griegos

Andrés Salvador

A Patricia Andrea Ayala

Friné pretende seducir a Jenócrates
Angelica Kauffmann (s. XVIII)
http://ficus.pntic.mec.es/~wque0012/filantigua/platon/imagenes/masimagenes/jenocrates-frine-angelica-kauffmann-1794.jpg
http://ficus.pntic.mec.es/~wque0012/filantigua/index.htm
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              ... he descubierto que cuando veo a una mujer guapa ... dentro de mi ... 
         se desencadena una gran emoción ... como si viera a Dios en persona ...
                                                                                               
                                                                                               Milo Manara [1]


 
1. Introducción

El propósito de este trabajo es el de examinar la relación entre la belleza y lo divino en los griegos, con el fin de contribuir a la comprensión del contexto teórico del  juicio llevado adelante por el tribunal de los heliastas contra una cortesana llamada Friné, en un episodio frecuentemente recordado por la literatura dedicada al estudio de la cultura clásica o a alguno de sus aspectos.


2. Antecedentes

La relación de la belleza y la divinidad en la cultura occidental. Cuando hoy se llama a una mujer bella “Diosa” [2],  no se hace sino seguir una idea que hunde sus raíces en la antigüedad de la cultura Occidental, que asocia la belleza a la divinidad.

3. Desarrollo

 La belleza de Friné. Esta celebre cortesana griega, nació en Tespia [Beocia] en el siglo IV a. de J. C., su verdadero nombre era el de Mnesarete, que cambio después por el de Friné [sapo] a causa de su palidez (Espasa-Calpe, 1924), si bien el sapo parece haber simbolizado en ella la lujuria (Chevalier-Gheerbrant, 1999: 911). De humilde origen, parece que al principio se ganaba la vida guardando cabras, pero después se trasladó a Atenas donde adquirió una cuantiosa fortuna, gracias a su singular belleza (Espasa-Calpe, 1924). El poeta Pierre Louÿs, quien hiciera un profundo estudio de la antigüedad y de la literatura griega (Walch, 1919: 44), en su libro Las Canciones de Bilitis, cuenta que Friné:

“al revés que otras cortesanas griegas que salían vestidas con túnicas transparentes a través de las cuales se dibujaban hasta los menores detalles de sus cuerpos, [...] tenia la costumbre de ocultar incluso sus cabellos en una de esas elegantes vestiduras plegadas cuya gracia nos han transmitido las deliciosas tanagras. Nadie, a no ser sus amantes, habían contemplado sus brazos ni sus hombros y jamás se la veía en la piscina de los baños públicos. Pero un día ocurrió una cosa extraordinaria: Era el día de las fiestas de Eleusis. Veinte mil personas llegadas de todas partes de Grecia se habían reunido en la playa, cuando Friné, avanzo hacia las olas y, apenas las tocaron sus pies, se despojo de su manto, desato su cinturón, se arranco la túnica y <<desanudando sus maravillosos cabellos entró al mar.>>” (Louÿs, s.f.: XVIII-XIX) [3].   

Detalle de Phryne en el festival de Poseidon en Eleusis
Henry Hippolytovich Siemiradsky (s. XIX)
http://maggiemcneill.wordpress.com/2010/07/31/phryne/
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Entre los que la contemplaban estaba Praxiteles, el escultor con el que el arte griego llega a su cenit, quien, después de haber visto a aquella diosa viva, se inspira en ella para esculpir La Venus del Amor (Louÿs, s.f.: XIX; Burckhardt, 1971: 130-131) [4]; esta obra quedo expuesta en el templo de Cnido [de allí que sea conocida como La Venus de Cnido] y miles de peregrinos de toda Grecia fueron a verla. Escribía al respecto Luciano:

“Es en verdad la imagen viva del amor [...]; ningún vestido la cubre, esta desnuda y ofrece todos sus encantos; solo con una mano oculta furtivamente su pudor” (Serra y Parramón, 1983: 18).

Escribe Susan Griffin que:

Venus de Cnido
Praxíteles (s. IV a. de C.)
Copia romana romana llamada de Altemps o Ludovici

http://es.wikipedia.org/wiki/Afrodita_de_Cnido

“Pese a que el original de su Afrodita de Cnido no llegó hasta nuestros días, por sus replicas apreciamos que era tan deslumbrante que estableció lo que sería la forma clásica del desnudo de mujer, especialmente el de Venus, durante muchos siglos.” (Griffin, 2003: 194).

Señalemos que también, en aquella oportunidad, estaba el pintor Apeles, que adivino en ella las formas de su Anadiómene (Louÿs, s.f.: XIX; Espasa-Calpe, 1924).


Venus Anadiómena
Pintura mural de Pompeya que se cree representa la del pintor Apeles (s. I d. C.)
http://en.wikipedia.org/wiki/File:Aphrodite_Anadyomene_from_Pompeii_cropped.jpg
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En un templo de Tespia, al lado de una Afrodita de Praxiteles había una estatua de Friné del mismo artista (Espasa-Calpe, 1924). Se cuenta de Friné que:

“Ella se hizo tan rica que, después de que los macedonios destruyeran la ciudad de Tebas, ofreció pagar la reconstrucción de ésta con la condición de que tuviera esta inscripción: <<Alejandro las destruyó pero Friné, la hetaira, las levantó de nuevo.>>” (Griffin, 2003: 239); proposición que no fue aceptada (Espasa-Calpe, 1924).

El juicio de Friné. En su libro Los Bajos Fondos de la Antigüedad, Catherine Salles  nos cuenta que Friné:

“amenazada de ser condenada a muerte por una acusación de impiedad, es salvada por su abogado, el orador Hypérides, quien tiene la idea de desnudar el cuerpo de su cliente ante el tribunal. Los heliastas indultan a Friné porque la belleza de la joven los ha conmovido; pero también los mueve el temor supersticioso de destruir a esta sacerdotisa de Afrodita cuyo cuerpo espléndido muestra con tanta claridad el sello de la divinidad.” (Salles, 1983: 38).


Phryne delante del Areopago
Jean-Leon Gerome (s. XIX) [5]
http://www.deshow.net/cartoon/phryne-before-the-areopagus-811.html
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La acusación de impiedad [asebia] (Espasa-Calpe, 1924), era particularmente grave; Griffin presenta el episodio en los siguientes términos:

Phryné delante del Areópago
Maqueta de Giuseppe Vitali (s. XXI)
http://www.ironworkmodels.com/pages/Phryne.html
http://www.ironworkmodels.com/
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“Friné, que no solo era cortesana sino sacerdotisa de Afrodita, fue acusada de sacrilegio. Se decía que había inventado un dios, un acto de imaginación absolutamente prohibido para los mortales [...] Ni la acusada ni su defensor podían argumentar contra de los hechos simples de la acusación: Friné en verdad había creado un nuevo dios. Todo lo que le quedaba a Hipérides era reclamar el derecho legítimo de aquella a hacerlo. Su argumento era que, como sacerdotisa, Friné había servido para canalizar los deseos de Afrodita. La diosa misma, razonaba, expresaba su voluntad a través de Friné. Pero ese argumento no logró impresionar al tribunal [...] Habiendo sido educado en una cultura religiosa, Hipérides sabía que para salvar a su defendida tenía que presentar una revelación ante el tribunal, para lo que pidió a Frine que se quitara ante éste la delgada túnica que llevaba puesta. La estrategia funcionó. De acuerdo con los informes que llegaron hasta nosotros a través de los siglos, pasmados por lo que vieron, los miembros del tribunal declararon rápidamente que la presencia de Afrodita era la única explicación posible para tanta belleza.” (Griffin, 2003: 190-191).

Según Louÿs, no es verdad que Hypérides tuviese necesidad de mostrarla desnuda para doblegar al Areópago, aunque su crimen había sido muy grande, pues había asesinado. Le bastó con suplicar a los jueces <<que no condenasen a muerte a la sacerdotisa, a la inspirada por Afrodita.>> (Louÿs, s.f.: XVIII).


Phryné acusada de impiedad delante de los areopagitas
Pierre-Antoine Baudouin (s. XVIII)
http://galatea.univ-tlse2.fr/pictura/UtpicturaServeur/GenerateurNotice.php?numnotice=C0072
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Relación entre la belleza y lo divino en los griegos. Si bien en el razonamiento de los heliastas se advierte la convicción de que la actividad de las prostitutas pertenece al dominio sagrado de Afrodita, debe llamarse la atención sobre la impresión que en ellos produce su belleza, considerada expresión de la divinidad, en punto a la decisión que toman (Salles, 1983: 38). Por ello, para comprender la actitud del tribunal [6] es apropiado atender a la explicación que hace W.K.C. Guthrie, sobre el sentido en que era empleada por los griegos la palabra que traducimos por dios, theos:

“Cuando tratamos de comprender las opiniones religiosas de Platón, nosotros, como estudiantes de religión o de filosofía, damos importancia a la cuestión de si era politeísta o monoteísta, palabras estas dos formadas , ciertamente, con raíces griegas, pero en los tiempos modernos y para expresar una distinción moderna, no griega. Comparamos las palabras de Platón (casi siempre valiéndonos de traducciones ) con la de los teólogos cristianos, hindúes u otros. Pero quizá  es aun mas importante tener en cuenta su idioma nativo, recordando una aguda observación del erudito alemán Wilamowitz, según la cual theos, la palabra griega que tenemos presente cuando hablamos del dios de Platón, tiene primordialmente un valor predicativo. Es decir, que los griegos no afirmaban primero, como hacen los cristianos o los judíos, la existencia de Dios, y procedían después a enumerar sus atributos, diciendo “Dios es bueno”, “Dios es amor” y así sucesivamente. Mas bien se sentían impresionados o atemorizados por las cosas de la vida y de la naturaleza notables por su capacidad de producir placer o miedo, y decían: “Esto es un dios”, o “aquello es un dios”. Los cristianos dicen: “Dios es amor”; y los griegos: “El amor es theos”, o sea, “es un dios”. Como lo ha explicado otro escritor [Guthrie cita aquí a G.M.A. Grube, Plato's Thought. Methuen, 1935, p.150]: “Al decir que el amor, o la victoria, es dios, o para ser mas exacto, un dios, querían decir primero y ante todo que son cosas mas que humanas, no sujetas a la muerte, eternas... todo poder, toda fuerza que vemos actuar en el mundo, que no nace con nosotros y que perdurar  después que nosotros  hallamos muerto, podía ser llamada un dios, y la mayor parte lo fueron [7]”.”  (Guthrie, 1992: 15-16).


Recuerda Walter F. Otto, que en los poemas homérico, lo divino no tiene superioridad sobre los hechos naturales como un poder soberano: se manifiesta en las formas de lo natural, como su esencia y ser (Otto, 1973: 4). De este modo, Afrodita, es la pura belleza y gracia femenina, rodeada del húmedo brillo del placer, eternamente nueva, libre y bienaventurada tal como nació del inmenso ponto. Las artes plásticas han rivalizado en plasmar esta imagen del amor personificado (Otto, 1973: 80) [8].

En el episodio que examinamos, se hace evidente que la belleza de Friné era Afrodita y por ello su figura, la mas apropiada para representar a la diosa, atemoriza a los heliastas. Dice Otto, que el espíritu griego puede ver los objetos de la experiencia viva en una forma tal que muestra los contornos de lo divino sin perder su realidad natural (Otto, 1973: 4) [9].

La conciencia de la finitud y precariedad de toda vida humana y  el valor sacramental de la belleza del cuerpo entre los griegos. También debemos atender al hecho de que como explica Mircea Eliade, el hombre griego tenia conciencia de las limitaciones impuestas por ser convenientes a su condición existencial [10]  y de la fragilidad de la existencia, de la precariedad de la condición humana, ahora, lejos de inhibir las fuerzas creadoras del genio religioso griego, esta visión trágica condujo a una revalorización paradójica de la condición humana. Puesto que los dioses , dice Eliade, le han obligado a no traspasar sus propios limites, el hombre ha terminado por realizar la perfección y, en consecuencia la sacralidad de la condición humana. Dicho de otro modo: el hombre ha redescubierto y llevado a su culminación el <<gozo de vivir>>, el valor sacramental de la experiencia erótica y de la belleza del cuerpo humano, la función religiosa de toda clase de alegría organizada colectivamente (Eliade, 1978: 275-278, particularmente 278).



Phryne
Gustave Boulanger (s. XIX)
Actualmente en el Van Gogh Museum de Amsterdam
http://www.vangoghmuseum.nl/vgm/index.jsp?page=3854&lang=en
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El sentido religioso de la perfección del cuerpo humano y el canon artístico. Por ultimo interesa recordar que, según Eliade, el sentido religioso de la perfección del cuerpo humano - la belleza física, la armonía de los movimientos, la calma, la serenidad - inspiró el canon artístico. El antropomorfismo de los dioses griegos recupera su significación religiosa en la estatuaria divina. Paradójicamente, dice Eliade, una religión que proclama la distancia irreductible entre le mundo divino y el de los hombres, hace de la perfección del cuerpo humano la representación mas adecuada de los dioses (Eliade, 1978: 278). Entiende Otto, que la figura humana con que se presentan los dioses, anuncia una naturaleza divina que se perfecciona en el espíritu, y por eso la deidad ha de representarse en la mas noble de todas las formas naturales: la humana (Otto, 1973: 140) [11].
  

Adorée Villany en la Danza de Phryne
 Sin autor (s. XX)
http://loc.gov/pictures/resource/ggbain.12380/
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4. Conclusiones

Podemos concluir que:

1.   En la absolución de Friné por los heliastas, interviene la idea que su belleza es divina, ya que denotaba la presencia de Afrodita.

2.   La conciencia de las limitaciones impuestas a su condición existencial  y la fragilidad de la existencia, de la precariedad de la condición humana condujo a una revalorización paradójica de la condición humana, que lleva al hombre ha redescubrir y llevar a su culminación el <<gozo de vivir>>, el valor sacramental de la experiencia erótica y de la belleza del cuerpo humano.

3.   El sentido religioso de la perfección del cuerpo humano - la belleza física, la armonía de los movimientos, la calma, la serenidad - inspiró el canon artístico, paradójicamente, pese a la distancia irreductible entre el mundo divino y el de los hombres, la perfección del cuerpo humano es la representación mas adecuada de los dioses.

Phryne
Arthur Grottger (s. XIX)
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5e/GrottgerArtur.Fryne.1867.jpg
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5. Bibliografía


AAVV   1998:       
El desnudo en el Museo del Prado.
Barcelona, ed. Galaxia Gutenberg - Círculo de Lectores, 1998.

Burckhardt, Jacob    1971:      
Historia de la cultura griega. Volumen V.
Barcelona, ed. Iberia, trad. cast. de Germán J. Fons, 1971.

Chevalier, Jean y Gheerbrant, Alain  1999: 
Diccionario de símbolos.
Barcelona, ed. Herder, trad. cast. de Manuel Silvar y Arturo Rodríguez, 1999.

Eliade, Mircea   1978:      
Historia de las creencias y de las ideas religiosas. I. De la prehistoria a los
misterios   de Eleusis.
Madrid, ed. Cristiandad, trad. cast. de J. Valiente Malla, 1978.

Espasa-Calpe   1924:      
Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana.
Tomo XXIV. Friné, p. 1312
Madrid, ed. Espasa-Calpe, 1924.

Griffin, Susan   2003:      
Las cortesanas.
Buenos Aires, ed. Vergara, trad. cast. de Jorge Fondebrider, 2003.

Guthrie W.K.C.   1992:      
Los filósofos griegos de Tales a Aristóteles.
México, ed. Fondo de Cultura Económica, trad. cast. de Florentino M.
Torner,1992.

Louÿs Pierre    s.f.:      
Las canciones de Bilitis.
Madrid, ed. Librería Bergua, trad. cast. de Juan B. Bergua, s.f.
                                               
Otto, Walter F.   1973:      
Los dioses de Grecia.
Buenos Aires, ed. EUDEBA, trad. cast. de Rodolfo Berge y Adolfo
Murguia  Zuriarrain, 1973.

Salles, Catherine   1983:      
Los bajos fondos  de la antigüedad .
Buenos Aires, ed. Juan Granica, trad. cast. de Cesar Ayra, 1983.

Serra, F. y Parramón J.M.  1983:  
El desnudo al óleo.
Barcelona, ed. Parramón, 1983.                                                

Walch G.   1919:      
Anthologie des poètes français contemporains.
Le Parnasse et les ëcoles postérieures au Parnasse (1866-1914).
Tome troisième.
París - Leyde, ed. Delagrave - A.W. Sij


Phryne
Élias Robert (s. XIX)
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0a/Phryne_Elias_Robert_Louvre.jpg
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[1] Cf. Manara, Milo. El perfume invisible (2 de 2). Norma Editorial, S.A. Barcelona, Septiembre 1999. Colección Milo Manara nº3, p.17.

[2] El uso de la expresión es muy frecuente en Argentina, así, por ejemplo, en un póster se presenta a la modelo Dolores Moreno como “La Diosa del Mar” (Cf. Flash. Siglo XXI. Año XX - Nº 1030 - 15 de febrero de 2000) y, en un suplemento se titulan unas fotos de mujeres jóvenes como “Las Diosas” (El Mostrador. Domingo, 1 de abril de 2001 - Año II - Nº1, p.2, en El Libertador. Corrientes, domingo 1 de abril de 2001). En algún caso la relación entre belleza y divinidad es expresa, así de una agrupación que participa en los carnavales de Corrientes, se dice que “constituye una fabrica de diosas que promete [...] la nueva reina que reemplazará a la actual belleza” (Cf. El Libertador. Corrientes, viernes 19 de enero de 2001. Locales, p.6).

[3] Chevalier-Gheerbrant  citando a Louis Sechan y Pierre Leveque en Les grandes divinités de la Grèce, [Paris, 1966, p. 379], escriben que Friné “se lanza completamente desnuda a las olas <<para jugar a la Anadiomena>>, tras haber tomado parte, con otras cortesanas, en <<las libres diversiones, de las que Afrodita era el pretexto, y que concluían la fiesta de las Poseidonia>> (Chevalier-Gheerbrant, 1999: 911).

[4] Boticelli se inspiro en ella para su Nacimiento de Venus (Griffin, 2003: 239).


El nacimiento de Venus
Sandro Botticelli (s. XV)
Actualmente en la Galería Uffizi, Florencia

http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:La_nascita_di_Venere_(Botticelli).jpg
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[5] A propósito del cuadro Friné ante el Areópago que Gérôme había expuesto en 1861, escribe Vicente Molina Fox en su articulo Disfraces del desnudo (paganismo, exotismo, nudismo, <<voyeurismo>>) (incluido en AAVV, 1998: 229-243) que Degas formuló en 1891 el siguiente comentario a su amigo Jeanniot: “Friné fue una de las glorias de su tiempo por la belleza de su cuerpo. Y en Grecia la honraron, como sólo ellos sabían honrar la belleza. Todos los filósofos se enorgullecían de conocerla [...] Friné no se cubrió, porque su desnudez era precisamente la fuente de su gloria. Gérôme no lo comprendió, e hizo de su pintura, por falta de entendimiento, un cuadro pornográfico.” (AAVV, 1998: 234).

[6] Y evitar así asumir el punto de vista actual conforme al cual: “la estrategia de Híperides parecía estar orientada más al apetito carnal que al alma. Según esos parámetros, el buen juicio de los miembros del tribunal se vio debilitado.” (Griffin, 2003: 191).

[7] Como dice Otto, no se puede olvidar que estos dioses han sido  los mas nobles representantes de las ideas del espíritu griego, y en cierto sentido su esencia, y van a permanecer mientras el espíritu europeo, que ha encontrado en ella su mas eminente objetivación, no sucumba enteramente al espíritu del Oriente o al de la sensatez racional (Otto, 1973: 8).

[8] Sobre Afrodita ver Otto, 1973: 75-85.

[9] Es interesante ver como el juicio de Friné puede ser entendido de modo diferente desde una perspectiva judeocristiana que privilegie la voluntad de la divinidad, tal como se advierte en el siguiente texto de Ignacio B. Anzoátegui [en Vidas de Payasos Ilustres. Ediciones Theoría. Buenos Aires, 1954, pp. 12-13]: “Cuando Friné se despoja de sus ropas delante de los jueces y tuerce así el fallo que iba a dictar contra ella la justicia misma, no compra a los jueces con el mero atractivo de un cuerpo desnudo, sino que echa en la balanza del fallo el peso de un elemento de juicio que aquéllos no habían considerado: la voluntad de los dioses, que por algún motivo, la hiciera nacer bella. Y, entre el derecho que resulta de tener razón y el derecho que resulta de tener belleza, triunfa una vez más este último. Entre la justicia y la belleza triunfa, lógicamente, la belleza: porque la belleza es la prueba concreta y tangible de la preferencia divina.”.

Poster de la pelicula Friné, cortesana de oriente (1953)
de Mario Bonnard con Elena Kleus como Friné
http://www.cinefania.com/movie.php/74834/
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[10] Sobre los limites impuestos a los hombres, ver  Otto, 1973: 201-202.

[11] Sobre la imagen del hombre como la mas propia expresión de lo divino ver Otto, 1973: 195-198.


octubre 01, 2017

El Volk como concepto básico del Nacionalsocialismo

Notas sobre Estado y Sociedad / 7
El Fascismo / 4

Andrés Salvador, El Volk como concepto básico del Nacionalsocialismo, texto presentado el 29/09 en el Panel del Centro de Estudios sobre el Holocausto de la Asociación Argentina de Derecho Político / AADP en ocasión del XIV Congreso Nacional de Derecho Político, celebrado en Corrientes el 28 y 29 de septiembre de 2017. 

Ein Volk, ein Reich, ein Führer!
Dating: 1938/1939
Inventory: Plak 003 - Nationalsozialistische Herrschaft in Deutschland und Europa
Signature: Plak 003-002-040
http://www.bild.bundesarchiv.de/cross-search/search/_1310578991/
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Introducción. En estas notas examinamos el alcance que tiene el termino Volk para la inteligencia del campo social en la Teoría del Derecho y del Estado Nacionalsocialista.

La variedad de acepciones de la voz “pueblo” (Volk). Este termino con el que habitualmente se designa al elemento del Estado constituido por el grupo humano, es traducida al castellano unas veces por población y otras por pueblo [Justo Lopez, 1973: 92]. 

En punto al mismo, advierte Hermann Heller en su Teoría del Estado [1983][1] que: “La extraordinaria variedad de acepciones en que se usa la voz “pueblo” (Volk) da lugar a tantas y tan peligrosas confusiones y errores que se hace preciso, previamente, investigar los diversos sentidos en que tal palabra se emplea, separándolos nítidamente” [Heller, 1983: 164].

Es así que Heller distingue [distinción fundamental (Heller, 1983: 164)] entre el pueblo como:

1. Formación natural: En este caso se entiende por pueblo sólo lo que este tiene de natural en cuanto:

a) Población: “Cada pueblo tiene su propio cuerpo físico que se mantiene mediante la reproducción natural. El pueblo, en este su aspecto natural, es la población; como tal, puede ser captado por conceptos matemáticos y de las ciencias naturales, por ejemplo, por la Estadística y la Medicina, y constituye el objeto de la Política demográfica” [Heller, 1983: 175].

b) Raza: “Una corriente muy popular de la Antropología política pretende relativizar el Estado reduciéndolo a la raza y referir la conducta política a la herencia racial relativamente invariable, es decir, al modo de ser corporal heredado. El influjo que llego a alcanzar sobre la masa, en la posguerra anterior, la teoría política de la raza [...] se debe a la creencia de que la ciencia ha conseguido por fin descubrir el motor autónomo del acaecer político y, en general, cultural, determinándolo con la seguridad de una verdad de la ciencia de la naturaleza. Según tal creencia, supuesta una raza física constante, no solo se da en ella, a la vez, “en reciproca dependencia y correspondencia” [...], una raza anímico-espiritual igualmente constante, sino que además ello es cosa que se puede conocer por la razón, y por consiguiente es políticamente utilizable” [Heller, 1983: 164-165].

Al examinar la idea del pueblo como raza corresponde tener presente el contexto en que se articula esta interpretación y que presenta por lo menos dos notas:
- Prestigio de la Ciencias de la Naturaleza en el siglo XIX y aplicación de la categoría biológica de raza a otros campos: Esto como resultado de los desarrollos en los campos de la matemática [Babini, 1960: 146-149], física [Babini, 1960: 151-154], química [Babini, 1960: 155-157] y, de particular interes para nuestra materia, de la biología [Babini, 1960: 158-163], cuyo problema mas resonante será el de la llamada teoria de la evolución, en cuyo marco el aporte de Carlos Darwin tendrá “una enorme repercusión aun fuera del pensamiento biológico” [Babini, 1960: 159]. En efecto, la extensión de las ideas darwinianas a la especie humana, legitíma en este período, la aplicación de categorías propias de esta ciencia, como el concepto de raza, al campo de la historia, del pensamiento y de la política [Babini, 1960: 160; Alfieri, 1987: 48].
- Crítica al carácter abstracto del sujeto político en la teoría política liberal: En este sentido Heller observa que: “La significación naturalista que se da al concepto de pueblo corresponde a una actitud espiritual de nuestro tiempo que, por reacción contra el espiritualismo unilateral de la Ilustración, ha formulado el lema, sin duda mucho más unilateral, “Sangre contra espíritu”.” [Heller, 1983: 164].
Es que como explica Sponholz: “La interpretación liberal dejaba prevalecer sin restricciones al individuo aislado y negaba todo nexo con el pueblo, omitía la relación del concepto de “pueblo” con la raza” [Sponholz, 1976: 30].

En punto a esto, recordemos con Rubén Calderón Bouchet que: “la política igualitaria cree o finge creer en la igualdad de todos los hombres y considera que la integración de individuos de sensibilidad, tradiciones y costumbres diferentes es siempre beneficiosa” [Calderón Bouchet, 1989: 61], ahora bien: “previamente a esa integración se impone una política de masificación donde se borren todos los aspectos cualitativos de la especie humana en beneficio de un homogéneo espécimen que pueda servir a la industria y al comercio no importa en que latitud” [Calderón Bouchet, 1989: 61].

2. Formación cultural: Esta dado por el hecho de que el pueblo: “llega a formar [...] en el correr del tiempo, una conexión física de generaciones. Los hombres unidos por vínculos culturales de religión, de idioma, políticos o de otra índole, y no separados por la prohibición del connubium, llegarán a crear, por medio de matrimonios repetidos, un aspecto físico unitario, una comunidad de sangre que llamamos raza secundaria” [Heller, 1983: 175].

La variedad de acepciones de la voz “pueblo” (Volk) también provoca dificultades en la traducción del termino, así cuando George H. Sabine explica, para lo que cita un fragmento de Mein Kampf, que Hitler proclamó repetidamente que el nacionalsocialismo era la teoría del estado “racial”, la palabra que en español se traduce como racial [según advierte el traductor, Vicente Herrero, al pie de pagina] en el texto [ingles] original es folkish, ahora como nos advierte Sabine:  “El uso de la palabra inventada folkish en este fragmento se debe al reconocimiento, por parte de los traductores, de que no existe en ingles ninguna palabra con las connotaciones de la palabra alemana Volk y sus derivados, especialmente los que aprovechó la teoría nacional-socialista” [Sabine, 1982: 643].


 Reichsbauernführer [Richard Walther] Darré spricht

Am 13.12.1937 sprach R.W. Darré während einer Großkundgebung des faschistischen Reichsnährstandes in Goslar. Lt. Angaben des Scherl-Bilderdienstes soll sich Darré von "3000 Vertretern des Landvolkes aus Niedersachsen.... über die Erzeugungsschlacht des kommenden Jahres" ausgelassen haben. Dating: 13. Dezember 1937. Photographer: o.Ang.
Inventory: Bild 183 - Allgemeiner Deutscher Nachrichtendienst - Zentralbild
Signature: Bild 183-H1215-0503-009
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El Volk, Sangre y Suelo. Escribe Sabine: “la concepción mística del Volk [...] debía constituir el sostén biológico de las teorías nacionalsocialistas de la sangre y la tierra” [Sabine, 1982: 643]; en efecto, la idea del Volk, esta condicionada  [Xifra Heras, 1954: 146] por dos ideas teóricas [Sabine, 1982: 643]:
- La idea de la sangre [=teoría biológica de la raza (Sabine, 1982: 643)]: "El folk... considerado como una "raza"" [Sabine, 1982: 643].

- La idea la tierra [=suelo (Xifra Heras, 1954:145)]: "El folk... era identificado con la nación que, como unidad cultural, se define por caracteres aprendidos o adquiridos y no puede heredarse. Significaba un "pueblo" en el sentido colectivo" [Sabine, 1982: 643].
Téngase sin embargo presente que, como escribe Jorge Xifra Heras:
“El concepto básico sobre el que se asienta el nazismo no reside [...] ni en la raza, ni en el suelo, ni en la historia considerados separadamente, sino que se sintetiza en la palabra “Volk”, que expresa la idea primaria a la que debe subordinarse el mismo Estado y se refiere directamente al conjunto de elementos reales del pueblo” [Xifra Heras, 1954: 146] [=en oposición al carácter abstracto del sujeto político en la teoría política liberal].
Por ello explica Xifra Heras: "El programa Nacionalsocialista coloca en el lugar de la idea liberal del individuo [o d] el concepto marxista de la Humanidad, el "Volk" condicionado por la sangre y el suelo"  [Xifra Heras, 1954: 146] y: "de la cual una persona real es simplemente la portadora en un momento dado" [Sabine, 1982: 643]. Sobre estos puntos son insustituibles las obras de Alfred Rosenberg, El Mito del Siglo XX [1976] y de Walter Darré, La Raza - Nueva Nobleza de Sangre y Suelo [1994].


Erntefest
Ehre und Dank dem deutschen Bauern!

Dating: September 1936. Designer: Hoffmann, Georg. Publisher: NS.-Presse Württemberg, Stuttgart
Inventory: Plak 003 - Nationalsozialistische Herrschaft in Deutschland und Europa
Signature: Plak 003-023-019
http://www.bild.bundesarchiv.de/cross-search/search/_1311289306/?search[view]=detail&search[focus]=27
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Identificación del Pueblo con el Estado. Afirma Xifra Heras que: "El "Volk" es la comunidad ética y racial que engloba a todos los alemanes" [Xifra Heras, 1954: 146] y que: “El esfuerzo del nacionalsocialismo se dirige a lograr la identificación de la comunidad racial - única realidad orgánica - con la comunidad política y con su dirigente: “Ein Volk, ein Reich, ein Führer”” [Xifra Heras, 1954: 146].

Ahora si tenemos presente que, como explica Luis Legaz Lacambra, en el escenario político moderno se ha tendido a que: “entre el Estado y la nación exista aquella perfecta correlación que se conoce históricamente con el nombre de <<Estado nacional>> y que en los últimos actos constituía esa aspiración que era para los alemanes el <<Estado popular>> (Volksstaat)” [Legaz Lacambra, 1953: 642]. En efecto, en este: 
“el pueblo se funde con el Estado porque el Estado es el Estado de una comunidad nacional y lleva a sus ultimas consecuencias esta idea, merced al cual el Estado no es un aparato burocrático-coactivo y autoritario extrínseco y trascendente al pueblo, sino la misma forma de vida de un pueblo, es decir, de una nación que efectivamente se siente como una comunidad de vida de cuantos participan en ella y que al organizarse como Estado se siente y reconoce libre” [Legaz Lacambra, 1953: 642].
En este sentido escribe Hans Sponholz: “Un Estado siempre presupone un pueblo. El pueblo es el contenido, el Estado solamente el recipiente, la forma, que ha de servir al mejor desenvolvimiento posible de la vida y al bienestar del pueblo y que debe ser adecuado a su ser y a su carácter” [Sponholz, 1976: 29].


Bibliografía

Alfieri, Teresa   1987:
Una brecha en el umbral - Ciencia y literatura en Groussac y Ramos Mejía.
Buenos Aires, ed. Losada, 1987.

Babini, José   1960:
Historia sucinta de la Ciencia.
Buenos Aires, ed. Espasa-Calpe Argentina, 1960.

Calderón Bouchet, Ruben   1989:   
Una Introducción al Mundo del Fascismo.
Buenos Aires, ed. Nuevo Orden, 1989.

Darré, Walter   1994: 
La Raza - Nueva Nobleza de Sangre y Suelo.
Barcelona, ed. Wotan, trad.cast.de Joaquín Bochaca, 1994. 

Heller, Hermann   1983:   
Teoría del Estado.
México, ed. Fondo de Cultura Económica, trad. cast. de Luis Tobio, 1983.

Justo López, Mario   1973:   
Manual de Derecho Político.
Buenos Aires, ed. Kapelusz, 1973.

Legaz Lacambra, Luis   1953:   
Filosofía del Derecho.
Barcelona, ed. Bosch, 1953.

Rosenberg, Alfred   1976: 
El Mito del Siglo XX.
Buenos Aires, ed. Odal, trad. cast. de Adalberto Encina y Walter del Prado,1976.

Sponholz, Hans   1976:    
Breviario Nacionalsocialista.
Biblioteca de Formación Doctrinaria - Cuaderno 15.
Segunda quincena de Mayo de 1976.
Buenos Aires, ed. Milicia, trad. cast. de Eva Pardo de la Cruz, 1976.

Xifra Heras, 1954:
Introducción al estudio de las modernas tendencias políticas.
Barcelona,ed. Bosch, 1954.


[1] El autor falleció en noviembre de 1933 sin poder terminar este texto cuya primera edición en alemán es de 1934 [Heller, 1983: 7 y 299].



Los Escenarios

Los Escenarios
Aproximación a un concepto de interés para 
la Teoría Critica del Derecho

Andrés Salvador 

Grabado aparecido en el libro de Camille Flammarion L'Atmosphere: Météorologie Populaire (París, 1888) , version coloreada de Hugo Heikenwaelder , Viena 1998
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Universum.jpg
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1. Introducción

En este trabajo examinamos de modo general el concepto de escenario por su interés para el estudio critico del derecho conforme lo propone Joaquín E. Meabe en su libro La Norma y la Practica (Bi-Ju-Pa S.R.L. Corrientes, 1999), buscando precisar su localización en el marco de la Teoría critica del derecho (Meabe, 1999a: 165-166).

2. Antecedentes

La idea de escenario, de especial importancia para la teoría critica del derecho, ha sido considerada por Meabe, en su libro La Norma y la Practica en una entrada de su Terminología técnica del derecho ... (Meabe, 1999a: 129-130) y particularmente en una articulo periodístico titulado Escenarios (Meabe, 1993b).

3. Desarrollo

La construcción programática del discurso jurídico y el nivel de los presupuestos que solventan la argumentación. Una inspección objetiva de nuestra materia (Meabe, 1999a: 18) requiere un examen de la perspectiva teórica a partir de la cual se elabora la exposición o se construye de manera programática el discurso jurídico, que explica la inteligencia de la ley (Meabe, 1999a: 21).

En este caso entramos en el terreno de las concepciones globales donde la materia se desdobla, en dos niveles distintos, no siempre explícitos: 

El nivel de la argumentación (Meabe, 1999a: 21) y el nivel, plano o plataforma de los presupuestos que solventa la argumentación y que corresponde a concepciones científicas o filosóficas que sirven para justificarlo (Meabe, 1999a: 21); este es el plano de las ideologías jurídicas (Meabe, 1999a: 140), como el historicismo y el positivismo, los cuales involucran a los dispositivos teóricos globales que informan la inteligencia del mundo o de la totalidad de lo real y que se desarrollan al amparo de los paradigmas dominantes en la ciencia y en la filosofía de la época (Meabe, 1999a: 22).

La localización de los fenómenos jurídicos. Todo fenómeno jurídico presenta un doble orden de tractos prescriptivos (Meabe, 1999a: 127) que supone una localización [contexto del derecho (Meabe, 1999a: 117)] teórica [contexto teórico (Meabe, 1999a: 118-119)] y material [contexto material del derecho (Meabe, 1999a: 118)] que permite determinar al contexto jurídico real (Meabe, 1999a: 121) o contexto real del derecho (Meabe, 1999a: 118).

El contexto teórico y el nivel de los presupuestos que solventan la argumentación. Para Meabe el contexto teórico es el escenario ampliado de una teoría, que comprende el conjunto de asuntos y tópicos teóricos conectados a las extensiones de su problemática y con la que tiene una relación funcional de interdependencia (Meabe, 1999a: 118-119). El examen de los presupuestos que solventan la argumentación, requiere de una determinación del contexto teórico.

La determinación del contexto teórico y la idea de escenario. En la determinación del contexto teórico, Meabe emplea instrumentalmente la idea de escenario, a la que entiende como el plano teórico en el cual se articula una estructura que sirve de base a una teoría compleja (Meabe, 1999a: 129). 

Téngase presente que a esta tarea concurren otros dos instrumentos teóricos que siempre deben considerarse en relación a la idea de escenario y que son los de paradigma (Meabe, 1999c) y de ideología jurídica (Meabe, 1999a: 140). 

Asimismo, debe advertirse que la expresión escenario es también usada por Meabe en el sentido de espacio en donde los sujetos edifican sus comportamientos [remitimos aquí a las definiciones que el autor hace de los distintos tipos de contextos (Meabe, 1999a: 117-119)]; esta inteligencia de la expresión no debe confundirse con la que aquí examinamos.

Las perspectivas gnoseológicas y los distintos escenarios. En la historia de la Cultura Occidental, se advierten dos perspectivas gnoseológicas (1):

1. La perspectiva realista: Esta se caracteriza por el reconocimiento de lo exterior como independiente y anterior al sujeto histórico (Meabe, 1993a: 131 nota 10). El realismo es comprensivo de la tradición antigua, medieval y renacentista (Meabe, 1999c).

2. La perspectiva idealista egocéntrica: Por oposición a la anterior, esta perspectiva hace depender lo exterior de la construcción intelectual del sujeto histórico (Meabe, 1993a: 131 nota 10) y se expresa en el pensamiento de los siglos XVIII a XX (Meabe, 1999c).

Atendiendo a estas perspectivas gnoseológicas, Meabe advierte tres escenarios, los que aun cuando hayan tomado unos de otros ciertos elementos, no son muy compatibles entre si, ellos son: el escenario de la naturaleza y el escenario de la tradición judeocristiana que suponen la perspectiva realista, y el escenario de la conciencia o yo cartesiano que supone la perspectiva idealista egocéntrica (Meabe, 1993b).

El escenario de la naturaleza. El escenario de la naturaleza (o physis de los griegos), es el ámbito de lo dado a la percepción del logos (Meabe, 1993b). Para la cultura pagana y precristiana antigua de Oriente y de Occidente (en especial la cultura griega antigua) que no concibe nada fuera del mundo material - que no se confunde con el mundo sensible porque es mas amplio puesto que en el convivían hombres y dioses, animales, plantas y demonios - la naturaleza es el escenario en el que se construye la experiencia de lo real. 


Tableta cuneiforme narrando la Epica de la Creación
Ninive - Norte de Irak (s. VII a. de C.)
Actualmente en el Museo Britanico
http://www.britishmuseum.org/explore/highlights/highlight_objects/me/c/cuneiform_epic_of_creation.aspx
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Así, en la narración babilónica de la creación, contenida en el poema conocido como Enuma Elish, hay una historia divina acaecida en el tiempo, anterior al comienzo del tiempo cósmico y humano, es decir del tiempo del universo tal como lo conocerán los hombres, y que se sitúa (la historia divina) en el plano del mito. 

En el relato babilónico, los elementos constitutivos del mundo se identifican con los dioses, lo que pone de manifiesto no solo el carácter material del horizonte del escenario que supone el relato (a semejanza de lo que percibimos, en punto a su marco de racionalización, en la tradición griega presocratica), sino además que los dioses no trascienden el escenario de la naturaleza. 

De hecho, el mundo se forma a partir de los dioses como resultado de una serie de asesinatos creadores. A consecuencia de ello, el mundo participa de una doble naturaleza; una materia ambivalente, cuando no demoniaca, y una forma divina, pues es obra de Marduk (Salvador, 1996). 

También interesa tener presente que, como explica Mircea Eliade, para el hombre religioso de las sociedades arcaicas, existía por una parte un tiempo sagrado, creado y santificado por los Dioses y que como veremos mas adelante era recuperable, y por otra un tiempo profano, esto era, la duración temporal, ordinaria en que se inscribían los actos despojados de significación religiosa, y que correspondían a un mundo vivo, habitado y desgastado por seres de carne y hueso sometidos a la ley del devenir, de la vejez y de la muerte e implicaba el alejamiento progresivo de los comienzos y por lo tanto la perdida de la perfección inicial. 

El cocodrilo [Tick-Tock the Croc] que persigue al Capitan Hook en Peter Pan [el fotograma corresponde al film animado producido por Walt Disney en 1953] remite a la imagen de la asociación simbólica entre el paso del tiempo [el reloj], la vejez y la muerte.
http://disney.wikia.com/wiki/Captain_Hook
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Era un tiempo destructor que desgastaba al ser humano, a la sociedad y al cosmos. Esta duración temporal profana, era susceptible de ser detenida periódicamente por la inserción mediante ritos del tiempo sagrado, no histórico en el sentido de que no pertenecía al presente histórico.

Era el tiempo de las fiestas, a través de las cuales se reactualizaba un acontecimiento sagrado que tuvo lugar en un pasado mítico al comienzo y que proporcionaba modelos a la conducta humana confiriéndole por eso mismo significación y valor a la existencia. 

No era ajena a la experiencia de este tiempo sagrado, circular en cuanto reversible y recuperable como una especie de eterno presente mítico, el universo espiritual que se revelo al hombre con el descubrimiento de la agricultura y que le permitió tanto captar la idea del ciclo nacimiento, vida, muerte, renacimiento como valorar su propia existencia integrada en el ciclo cósmico (Salvador, 1994). 

El extraordinario espíritu helénico configuró al escenario de la naturaleza como el máximo horizonte significativo, el absoluto (el tó olon) el que opera como limite de posibilidad de sus justificaciones filosóficas (Meabe, 1999a: 130; 1999b). 

Este escenario excluye toda trascendencia, porque su idea no es compatible con algo externo a la a naturaleza (Meabe, 1999a: 130). 

De Tales a Aristóteles, la Naturaleza sirvió de escenario para edificar una forma de pensamiento en la que se combina lo sublime con lo intolerable en una tensión que quizás no se haya vuelto a repetir. Explica Meabe que resulta imposible resumir siquiera sus grandes líneas, para lo cual habría que detenerse en detalle en la filosofía primera de Aristóteles. 

No obstante, el autor considera conveniente recordar que la Naturaleza siempre esta en marcha respecto de sus fines y que en esta marcha a veces la materia carece parcialmente de forma, o sea sufre de ésteresis, termino también intraducible y que suele verterse impropiamente por privación (Meabe, 1993b).

El escenario de la tradición judeocristiana. Señala Meabe que de un modo relativamente paralelo al desarrollo del escenario de la cultura clásica griega, emerge el escenario de la tradición judeocristiana que concibe al mundo material solo como una parte de todo y agrega a la naturaleza un orden trascendente, externo e inefable (Meabe, 1999a: 130; 1993b).

Al contrario de lo que ocurre en el escenario propio de las culturas paganas, en el relato bíblico estamos ante un dios que se encuentra fuera del escenario de la naturaleza. En el relato Bíblico de la creación, que se encuentra en el libro de Génesis, el acto creador de Dios marca un comienzo absoluto, es este el que inaugura el tiempo. La creación no sigue a un conflicto o lucha sino que es acción espontanea de un dios todopoderoso, distinto del mundo. En la lograda expresión de Colomban Lesquivit y Pierre Grelot entre Dios y el Mundo hay un abismo que expresa el verbo crear (Gén 1.1).

Manos de Dios y Adan
Miguel Ángel Buonarroti (s. XVI)
http://es.wikipedia.org/wiki/La_Creaci%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n_(Capilla_Sixtina)
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Así el viento solo es un signo que permite representar simbólicamente la presencia de un Dios distinto de el. 

Lo expuesto permite comprender el carácter extraordinario de la resistencia de Israel a la llamada religiosidad cósmica con la que hubo de enfrentarse, al penetrar en Canaán pese a la asimilación de muchos elemento de la religiosidad cananea. 

En efecto dado que el acto creador marca el comienzo del tiempo, no se encuentran en la revelación monoteísta hechos arquetípicos que verificados en el tiempo mítico (o primordial) por revelar un modo de existencia de la divinidad, del hombre primordial, del civilizador, etc., se conviertan en modelos ejemplares para la humanidad y en consecuencia ser reproducidos sin cesar por los hombres, sino que esta (la revelación monoteísta) se efectúa en el tiempo histórico, es decir el que se desarrolla a lo largo de los acontecimientos, los que son únicos, no se repiten y se depositan en las memorias y a través de los cuales, Dios revela su voluntad. 

Esto llevara a una superación de la visión tradicional del ciclo como ley fundamental del tiempo y al descubrimiento de un tiempo de sentido único. Entiendo que también contribuirá a ello el que al ser Dios en el relato bíblico, distinto del mundo, los marcos del tiempo cósmico no se identifican con la divinidad ni reproducirán su historia sino que solo serán signo del orden que el Creador puso en su creación. (Salvador, 1996; Zagert, 2000). 

En este escenario, el Mundo y el Hombre aparecen contenidos por Dios (un Dios Unico, supremo e innombrable) y por el acto de la creación, un acto que aun cuando esta mas allá de toda comprensión puramente humana reclama la interacción de toda la humanidad con el creador en un proyecto que empuja el espíritu inteligente a una progresiva superación de lo dado y que se configura o define como redención. La inteligencia de esa superación progresiva es la matriz de lo que luego se va a denominar, con cierta simplicidad, la conciencia histórica (Meabe, 1993b).

El escenario de la conciencia o yo cartesiano. Meabe entiende que es una curiosa ironía de la Historia, que la interacción simbólica de los anteriores escenarios haya generado un tercer escenario, el mas asombroso e insólito, que es la conciencia o yo cartesiano, que origina a partir de su propia actividad el edificio total del pensamiento. 

Retrato de René Descartes
Frans Hals (s. XVII)
http://en.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes 
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A diferencia de los otros dos en los que la elaboración pareciera espontanea o incierta, este ultimo escenario es un producto intelectual que arrastra siglos de paciente elaboración desde la temprana construcción del llamado sentido interior en San Agustín hasta la explosión teórica de Descartes y Hobbes, que diseñan su perfil en el vacío absoluto, en la privación total (no en la ésteresis) y en el horror a la muerte. 

De Descartes y Hobbes hasta Wittgenstein, Occidente se ha esforzado en perfeccionar este ultimo escenario, transformado en el único posible aun por quienes lo cuestionan (Meabe, 1993b).

Posibilidad de un cuarto escenario. Meabe no esta seguro de que exista un cuarto escenario, aun cree que los tres establecidos, que parecen haberse formado bajo el imperio de la insatisfacción del hombre consigo mismo, ya no colman la posibilidad del pensamiento. De Heidegger a Derrida y de Horkheimer y Adorno a Deleuze y Guattari, el reclamo en este sentido es mas que persistente y habrá que ver adonde lleva (Meabe, 1993b).

Martin Heidegger
Taylor Carman (s. XX)
http://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Heidegger
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Importancia de la idea de escenario de cara a la teoría critica del derecho. Para Meabe el interés de este instrumento, en punto a la determinación del contexto teórico, se encuentra básicamente en que hace posible advertir lo que supone la ruptura histórica y el reemplazo del escenario realista pagano y judeocristiano por el escenario idealista egocéntrico, cuestión esta que suele ser omitida por una perspectiva que tiende a uniformarlas (Meabe, 1999c; 1999d), lo que no permite una adecuada comprensión de las diferencias entre los hombres antiguos y modernos, ya que es solo a partir de esta diferencia, que se puede entender por ejemplo la idea platónica - que no es trascendente - o la idea clásica de justicia. 

También, solo a partir de esta matriz se pueden entender los universales abstractos que, a partir del cristianismo, producen en la cultura una acumulación de imaginarios racionales de pretensión universal y absoluta que en el derecho conducen directamente al divorcio entre la teoría y la practica del derecho (Meabe, 1999a: 125; 130).

4. Conclusiones

Podemos concluir que:

1. Meabe entiende por escenario, al plano teórico en el cual se articula una estructura que sirve de base a una teoría compleja (Meabe, 1999a: 129).

2. El interés de la idea de escenario radica en que permite advertir las diferencias que presenta el realismo pagano y judeocristiano respecto del idealismo egocéntrico, lo que suele ser omitido por una perspectiva uniformadora que dificulta una adecuada comprensión del hombre antiguo y moderno y de su inteligencia del derecho.

3. La idea de escenario contribuye a la determinación del contexto teórico, con lo que hace posible el examen de los presupuestos que solventan la argumentación con la que se elabora la exposición o se construye de manera programática el discurso jurídico, que explica la inteligencia de la ley (Meabe, 1999a: 21).


5. Notas


(1) Para una aproximación a la cuestión de las perspectivas gnosologicas recomendamos la lectura del libro de Manuel García Morente Lecciones preliminares de filosofía (Editores Mexicanos Unidos, S.A. Mexico,1992). También puede verse con provecho a Hebe R. Vidal Fundamentos de filosofía (Librería Huemul. Buenos Aires, 1984) particularmente los capítulos relativos a El realismo metafísico (pp. 65-115), El idealismo metafísico (pp. 117-140) y El problema del conocimiento (pp. 141- 173).


6. Bibliografía


Meabe, Joaquín E. 1999a:
La norma y la practica en el estudio del derecho - Una introducción critica al estudio del derecho.
Asunción, Bibliográfica Jurídica Paraguaya, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999b: 
Análisis critico del paradigma clásico.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999c: 
Bases para el análisis critico de los paradigmas jurídicos.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1999d: 
Análisis critico del paradigma de Thomasius.
Corrientes, ITGD, 1999.

Meabe, Joaquín E. 1993a: 
El contexto teórico del derecho moderno y las ideologías jurídicas.
en Revista de la Facultad de Derecho, Nº 10 (Serie Moderna) 
Corrientes, Agosto de 1993, pp. 117-136.

Meabe, Joaquín E. 1993b: 
Escenarios.
en Época, Corrientes, jueves 9 de diciembre de 1993, Arte y Pensamiento, p.4.

Salvador, Andrés 1996:
Sobre la posición de los dioses y de dios respecto del escenario de la naturaleza en los relatos babilónico y bíblico de la creación con una referencia a la fe y a la ley en el escenario bíblico.
Corrientes, ITGD, 1996.

Salvador, Andrés 1994:
A propósito de “El régimen del tiempo en un sueño de Epiménides” de Joaquín Meabe.
en Época, Corrientes, jueves 28 de julio de 1994, Arte y Pensamiento, pp.2-3.

Zagert, Liliana B. 2000:
Elementos para el estudio del escenario hebreo.
Corrientes, ITGD, 2000.

septiembre 17, 2017

El régimen de la prueba y el contexto teórico del certamen (o combate) como forma para la averiguación de la verdad y del juicio divino en la Monarquía de Dante Alighieri 

Materiales para el estudio del contexto teórico de la emergencia de la indagación como forma de saber-poder propia del derecho establecido por el poder monárquico en su lucha con los poderes feudales

Andrés Salvador
JTP- Derecho Político Catedra B
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas
Universidad Nacional del Nordeste

A Gustavo Rodriguez 
Introducción

Nos proponemos aquí examinar el régimen de la prueba y el contexto teórico del certamen (combate) como forma para la averiguación de la verdad y del juicio divino en De Monarchia (c. 1310) de Dante Alighieri (1265 - 1321), Libro II, en particular sus Capítulos 7, 8 y 9, en el marco de nuestro estudio de la emergencia de la indagación como forma de saber-poder propia del derecho establecido por el poder monárquico en su lucha con los poderes feudales.

Antecedentes

Traducción empleada Seguimos en este trabajo la traducción realizada por Laureano Robles Carcedo y Luis Frayle Delgado para Editorial Tecnos de Madrid en 1992, sobre el texto crítico latino establecido por Pier Giorgio Ricci, editado en Verona en 1965 por Arnaldo Mondadori, con el parecer técnico de Giuseppe Billanovich, Gianfranco Contini y Eugenio Garin.

Cuestiones planteadas en De Monarchia Tres son las cuestiones principales que Dante Alighieri plantea en De Monarchia respecto de la «Monarquía temporal» también llamada «Imperio» (I, 2) siendo esta la razón por la que son tres los libros que componen la obra: 1. Si la Monarquía es necesaria para el bien del mundo en I, 1-16; 2. Si el pueblo romano se atribuyó de iure a sí mismo el gobierno monárquico en II, 1-11; y 3. Si la autoridad del Monarca depende de Dios directamente o de un tercero, ministro o vicario suyo en III, 1-15. 

Organización y contenido del Libro II El Libro II se divide en once capítulos en los que el autor demuestra el punto que se propone por razones que se apoyan en: 1. principios racionales (II, 10) en II, 2-9; y 2. principios de la fe cristiana (II, 10) en II, 10-11. 

Desarrollo

El régimen de la prueba El régimen de la prueba (Foucault, 1991) desafío o reto (Schmitt, 2006: 19) es una forma o tipo de reglamento judicial, de litigio, querella o disputa de origen arcaico ya registrado en Homero (Foucault, 1991: 39-41 y 63), que persiste en el antiguo derecho germánico e informa al derecho feudal (Foucault, 1991: 65) y con arreglo al cual el proceso es entendido como continuación de la guerra según explica Foucault (1991: 70), quien distingue en el sistema, pruebas: 1. sociales; 2. verbales; y 3. corporales o físicas u ordalias (Foucault, 1991: 69-70). El sistema de prueba presenta las siguientes características: 1. forma binaria; 2. victoria o fracaso; 3. automática; y 4. quien es el más fuerte tiene la razón (Foucault, 1991: 71-72). 

El régimen de la prueba en la Monarquia de Dante Alighieri Entre las razones a las que remite Dante Alighieri para probar que el pueblo romano se atribuyó de iure a sí mismo el gobierno monárquico en II, 1-11 se encuentra el certamen (combate) que se corresponden al sistema de pruebas y que desagrega en: 

1. Competiciones de los atletas (II, 7): el juicio divino puede ser establecido por medio de un certamen atlético, de forma que el predominio entre los atletas que compiten por el imperio del mundo es consecuencia de un juicio de Dios. En este sentido el pueblo romano triunfó sobre los demás pueblos que competían: 1. Nino, rey de los asirios; 2. Vesoges, rey de Egipto; 3. Ciro, rey de los persas; 4. Jerjes, hijo de Darío y rey de los persas; y 5. Alejandro, rey de Macedonia (II, 8) lo que se hace evidente atendiendo al trofeo o meta: la supremacía sobre todos los mortales que llama «Imperio», triunfo que se prueba con muchos testimonios: 1. Virgilio; 2. Boecio; 3. Lucas, el escritor de Cristo (II, 8).

2. Colisión de fuerzas o duelo (II, 9): como sucede en la lucha de púgiles, que también se llama duelo, figurado en la colisión entre Hércules y Anteo (II, 7). Afirma Dante que el pueblo romano alcanzó por el derecho del duelo el Imperio, y por esa vía también se solucionaron todos los litigios que se presentaron desde los comienzos del mismo lo que prueba con testimonios fidedignos: 1. Eneas y rey de los rútulos; 2. Romanos - Horacios y Albanos - Curiacios; 3. Sabinos y Samnitas; 4. Griegos y Cartagineses (II,9). 

Averiguación de la verdad y juicio divino El argumento relativo al certamen o combate se construye sobre la idea que para llegar a averiguar la verdad en una cuestión planteada es necesario tener en cuenta que el juicio divino (II. 7):

1. Se manifiesta (II, 7): en este caso puede ocurrir que el juicio de Dios pueda ser conocido por la: a. Razón por sus propios medios (II, 7); o b. Razón humana con ayuda de la fe (II, 7).

2. Se Oculta (II, 7): cuando hay un juicio oculto de Dios al que la razón humana, no puede llegar sino solamente, alguna vez, por una gracia especial, lo que puede suceder por:

a. Simple revelación (II, 7): se da de dos maneras:

1. Decisión espontanea de Dios (II, 7); la que a su vez se realiza de doble modo: 1.1 expresamente (II, 7), como fue revelado a Samuel el juicio contra Saúl (I Re. 15, 10-11), o por un 1.2 signo (II, 7), como por ejemplo, le fue revelado al Faraón por signos que Dios había determinado la liberación de los hijos de Israel.

2 Oración impetratoria (II, 7): a la que se referían los que en el libro II de los Paralipómenos decían: «Porque nosotros... no sabemos qué hacer, nuestros ojos se vuelven a ti» (II Paral. 20, 12).

b. Revelación alcanzada mediante arbitraje (II, 7): la revelación alcanzada mediante arbitraje es de dos maneras:

1. Por suerte (II, 7): así se ha revelado, a veces, a los hombres algún juicio de Dios, como se ve en la elección de Matías, en los Hechos a los Apóstoles I, 23-26. 

2. Por certamen o combate (II, 7): explica Dante que la palabra «certare» se deriva, en efecto, de «hacer cierto». El juicio de Dios se desvela de dos maneras por medio del certamen: 2.1 colisión de fuerzas o duelo (II, 7); y 2.2 competición (II, 7): por la competición de muchos que pretenden conseguir el triunfo de sus enseñas, como sucede cuando compiten los atletas en las carreras para conquistar el trofeo y que se figura, entre los gentiles, en el episodio de Atalanta e Hipomenes.

Examen de la colisión de fuerzas o duelo Afirma Dante que para que la justicia no sea menospreciada se pide el Juicio Divino por medio de una colisión de fuerzas, tanto del alma como del cuerpo, esta colisión, por haber sido en un principio entendida como lucha de uno contra otro, es la que denominamos «duelo» (II, 9) y fue también conocida por los gentiles, antes de la revelación evangélica, quienes dejaban el juicio a la suerte del duelo, en relación a lo cual se pone como ejemplo a Pirro (II, 9); lo que se adquiere por duelo se adquiere conforme a derecho (II, 9).

1. Requisitos formales del duelo (II, 9): 

a. Falta el Juicio Humano: (1) por hallarse envuelto en las tinieblas de la ignorancia o (2) por carecer de la defensa de un juez, 

b. Haber agotado primero todos los medios de negociación para solucionar el pleito antes de recurrir a este medio.

c. Cuidarse de ponerse como un fin el lucro: "Cuídense, por tanto, los púgiles de ponerse como fin el lucro, porque entonces no podríamos hablar de duelo, sino de foro de sangre y de justicia. Y no se crea que entonces Dios estaría presente como árbitro, sino que estaría su antiguo enemigo, que fue el instigador de la discordia. A la puerta de la palestra tengan siempre presente, si quieren ser púgiles y no mercaderes de sangre y de justicia, a Pirro, que al luchar por el imperio despreciaba el dinero" (II, 9). 

2. Observación de los requisitos formales del duelo, presencia de Dios y triunfo de la Justicia: Para que la colisión de fuerzas asuma el carácter de duelo es preciso se observen los requisitos formales del duelo: 

"Si se observan los requisitos formales del duelo, pues de otro modo no sería un duelo, los congregados de común acuerdo por necesidad de la justicia, ¿no estarán congregados en nombre de Dios, por celo de la justicia? Y, si esto es verdad, ¿no está Dios en medio de ellos, como Él mismo nos lo prometiera en el Evangelio?. Y, si Dios está presente, ¿no es una impiedad pensar que pueda sucumbir la justicia, que Él mismo aprecia tanto cuanto antes hemos dicho? Y, si la justicia no puede sucumbir en duelo, ¿no se consigue conforme a derecho lo que se consigue por un duelo?" (II, 9). 

Atendamos aquí la observación de Foucault en el sentido que: "La prueba judicial es una manera de ritualizar la guerra o trasponerla simbólicamente, una manera de darle ciertas formas derivadas y teatrales de tal modo que el más fuerte será designado, por ese motivo, como quien tiene razón.La prueba es un operador de derecho, un permutador de la fuerza por el derecho, especie de shifter que permite el pasaje de la fuerza al derecho. La prueba no tiene una función apofántica, no designa, manifiesta o hace aparecer la verdad, es un operador de derecho y no un operador de verdad u operador apofántico" (Foucault, 1991: 72).

3. Papel del publico y la autoridad en el sistema de pruebas. Foucault señala que en el sistema de prueba el: "público (...) estaba allí sólo para asegurar la regularidad de lo que acontecía" (Foucault, 1991: 70-71), y que: "La autoridad interviene sólo como testigo de la regularidad del procedimiento. En el momento en que se llevan a cabo estas pruebas judiciales está presente alguien que recibe el nombre de juez —el soberano político o alguien designado con el consentimiento mutuo de los dos adversarios— simplemente para comprobar que la lucha se lleva a cabo regularmente. El juez no atestigua acerca de la verdad sino tan sólo de la regularidad del procedimiento" (Foucault, 1991: 71-72), en otros términos: "En este procedimiento no hay juez, ni sentencia, ni verdad, y tampoco indagación o testimonio que permita saber quién dice la verdad. Por el contrario, la lucha, el desafío, el riesgo que cada uno de los contendientes va a correr, habrá de decidir no sólo quién dice la verdad, sino también quién tiene razón" (Foucault, 1991: 63).

4. Objeción de la disparidad de fuerzas. La idea que el triunfo de uno de los contendientes es expresión del juicio divino sostiene la respuesta a la objeción de la disparidad de fuerzas:

"Si contra la verdad expuesta se pone la objeción de la disparidad de fuerzas, como sucede con frecuencia, refútese tal objeción aduciendo la victoria obtenida por David sobre Goliat (...) los gentiles refútenla recurriendo a la victoria de Hércules sobre Anteo. Pues es una gran necedad sospechar inferioridad de fuerzas en un púgil que está confortado por Dios. Queda suficientemente claro que lo que se consigue por duelo, se adquiere conforme a derecho" (II, 9). 

4. Especies formales de duelo (II, 9). Existen dos especies formales de duelo:

1. Se recurre al combate como ultimo termino (1) tras agotar primero todas los medios de negociación y (2) obligados por la (3) necesidad de salvar la justicia: como en la Guerra (II, 9). 

2. Por medio de una coalición de fuerzas, tanto del alma como del cuerpo, también (1) tras agotar todos los medios de negociación, pero al que se recurre (2) por el libre consentimiento de las partes, no por odio ni por amor, sino solamente por (3) el celo de la justicia (II, 9).

5. Diferencias entre colisión de fuerzas (duelo) y competición (II, 7). Explica Dante que en estos dos géneros de combate hay una diferencia:

"en el primero de ellos [competición], los que compiten pueden obstaculizarse sin injuria, como hacen los púgiles; en el otro [colisión de fuerzas (duelo)], no pueden, ya que los atletas no deben poner obstáculos al contrincante" (II, 7). 

Contexto teórico del certamen (combate) como forma para la averiguación de la verdad y del juicio divino El sistema de prueba se sostiene en un contexto teórico propio del punto de vista pre-moderno occidental cuyas notas son: 1.perspectiva gnoseológica realista; 2. escenario de la tradición judeo-cristiana.; 3. tributario del escenario clásico - pagano; y 4. inteligencia simbólica de lo real: 

1. La Inteligencia simbólica como plataforma teórica en Dante. Para el hombre de las sociedades tradicionales el mundo se presenta en términos de símbolo entendido como la participación de un objeto natural o de un acto humano en una realidad que los trasciende y a la cual revela, y que constituye su modelo ejemplar o arquetipo. Con arreglo a ello “Las cosas materiales, visibles y tangibles, no agotan su sentido en la pura materialidad bruta que conocemos exteriormente; [ya que] más allá están las cosas verdaderas y absolutas que las cosas visibles significan, en virtud de una relación de participación presente en el propio ser de cada una.” (Ramírez Arandigoyen, 1985: 71). En consecuencia la materia era percibida algo así como una visión de Dios (Burckhardt, 1976: 66), al cobrar el mundo una transparencia que permitía percibir en todas sus manifestaciones el brillo de los eternos arquetipos (Burckhardt, 1976: 45-46): Para esta perspectiva la naturaleza se nos ofrece como un vasto símbolo que expresa una realidad inasequible en su conjunto y que proclama a cada momento la existencia de Dios (Espasa-Calpe, 1927: Signo Log.: 86). Por ello Dante sostiene que: "Está en la intención de Dios el que todo ser causado represente una imagen divina, en cuanto la propia naturaleza lo permite" (I, 8). El pensamiento simbólico se basa entonces en el principio de que el universo es portador de una doble faz: visibilia ac invisibilia. Las realidades visibles tienen su origen en una realidad invisible a la cual expresan. Dicha realidad invisible, en última instancia, no es otra cosa que la misma manifestación divina realizada en las criaturas. Rezaba el Libro de los Salmos: Los cielos narran la gloria de Dios (Liber Psalmorum XIX, 2) y San Buenaventura enseñaba que las criaturas de este mundo sensible significan las cosas invisibles de Dios (Itinerarium mentis ad Deum) (Ramírez Arandigoyen, 1983: 44). Y algo similar sostiene Dante al escribir que: "Convenía, en efecto, que así obrara Aquel que previó todas las cosas desde la eternidad dentro de la belleza del orden, para que, al manifestar por milagros visibles lo invisible, se manifestase Él mismo en lo visible "(II, 4).

2. Inteligencia simbólica del orden político. En este contexto como explica Otto Von Gierke, la organización del universo creado por Dios opera como prototipo de los primeros principios que gobiernan la construcción de las comunidades humanas (Gierke, 1963: 95). Claramente lo dice Dante: "Por consiguiente, el género humano se comporta muy bien cuando imita, en cuanto su naturaleza lo permite, los ejemplos del cielo" (I, 8) y en otra parte: "En efecto, las partes se corresponden bien a la humanidad universal por un único principio, como fácilmente puede colegirse de lo anteriormente dicho; por consiguiente, la misma humanidad universal se corresponde bien con el mismo universo o con su príncipe, que es Dios y Monarca, simplemente por un único principio, es decir, por un único príncipe. De lo que se concluye que la Monarquía es necesaria para que el mundo esté bien ordenado" (I, 7). Existe entonces una correspondencia que lleva a que el Macrocosmus se refleja en el Microcosmus o Minormundus (Gierke, 1963: 95).

2.1 Dante hace referencia a esta correspondencia al examinar al Hombre como imagen de Dios: "Por lo cual se dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza». Aunque no puede decirse «a imagen» tratándose de cosas inferiores al hombre, sí puede decirse, en cambio, «a semejanza», tratándose de cualquier ser, ya que todo el universo no es sino una huella de la divina bondad. Por consiguiente, el género humano se comporta bien e incluso muy bien cuando en todo lo posible se asemeja a Dios. Pero el género humano se asemeja más a Dios, sobre todo, cuando es más uno, porque la verdadera razón de la unidad se encuentra solamente en Él. Por eso está escrito: «Oye, Israel: Jahvé es nuestro Dios, Jahvé es único», y también: «Escucha Israel: el Señor es nuestro Dios, es el único Señor»" (I, 8). La unidad divina en el plano humano tiene implicaciones políticas: "Ahora bien, el género humano es más uno sobre todo cuando hay unidad entre todos los hombres. Y esto no puede tener lugar si no se somete totalmente a un solo príncipe, como es evidente" (I, 8).

2.2 La correspondencia también se presenta entre la regulación del cielo y la regulación de la humanidad cuando escribe: "Y, estando el cielo regulado en todas sus partes, movimientos y motores por un único movimiento, es decir, por el del Primer Móvil, y por un único motor, que es Dios, como la razón humana puede, filosofando, conocer con suma claridad" (I, 8) y agrega: "si razona correctamente, la humanidad alcanzará la mayor excelencia si está regulada por un solo príncipe, como único motor, y por una única ley, como único movimiento" (I, 8); de lo que concluye: "Por todo lo cual queda claro que es necesario que exista la Monarquía o principado único llamado «Imperio», para bien del mundo. Con razón suspiraba Boecio cuando decía: «Oh feliz género humano, si rigiera vuestras almas el mismo amor que el cielo rige»" (I, 8).

2.2.1 Queda claro entonces que el orden político encuentra su modelo en el orden del cielo: "Por consiguiente, el género humano se asemeja a Dios sobre todo cuando se somete a un solo príncipe y, consecuentemente, es lo más conforme posible a la intención divina, lo cual es comportarse bien e incluso muy bien, como se ha probado al principio en este capítulo. Además, se comporta bien e incluso muy bien todo hijo que sigue las huellas de un padre perfecto, en cuanto lo permite su propia naturaleza. El género humano es hijo del cielo, que es perfectísimo en todas sus obras, puesto que el hombre es engendrado por el hombre y por el sol, según el libro segundo De la audición natural" (I, 8).

2.2.2 Aun Iglesia e Imperio tiene un modelo celeste que orienta sus relaciones: "En primer lugar dicen que, según el libro del Génesis, Dios hizo dos grandes luminares -uno mayor y otro menor-; uno para que alumbrase durante el día y otro para que lo hiciera durante la noche; y esto, dicho en alegoría, entienden que eran los dos regímenes, a saber, el espiritual y el temporal. Arguyen después que, así como la Luna, que es el luminar menor, no tiene luz sino en cuanto la recibe del Sol, así tampoco el reino temporal tiene autoridad, sino en cuanto la recibe del régimen espiritual" (III, 4).

Conclusión

El sistema de prueba se sostiene en un contexto teórico con arreglo al cual se afirma la existencia de un orden anterior al hombre, que expresa la razón divina que se revela en la historia (Berdiaeft, 1946) esto es a través de hechos humanos como el triunfo en certamen o combate de cuya regularidad la autoridad solo es testigo (Foucault, 1991: 71). 

En la edad media un conjunto de nuevos fenómenos asociados a la transición del conflictualismo medieval al estado clásico europeo (Schmitt, 2006: 19 y 23) como el cambio en la idea de derecho que aparece como instrumento del poder monárquico en su lucha con los poderes feudales y en lo que cumple un significativo papel el avance de la razón dialéctica signada por la escolástica, en detrimento de lo cultual, lo simbólico y lo contemplativo así como la afirmación nominalista en tanto tesis gnoseológica y ontológica, llevara a la desaparición de la prueba y su reemplazo por la indagación como nuevo tipo de conocimiento donde el crucial problema del derecho del mas fuerte que subyace al sistema de prueba examinado se presentará ante una concepción jurídico formal del poder como un galimatias inexplicable en términos de Rousseau (Contrato social, I.3).

Bibliografía

Berdiaeft, Nicolás 1946: 
Essai de Métaphysique Eschaologique
París, ed. Montaigne, 1946.

Burckhardt, Titus 1976:
Alquimia.
Barcelona, ed. Plaza & Janes, trad. cast. de Ana M.ª de la Fuente, 1976.

Dante Alighieri  1992:
Monarquía.
Madrid, ed. Tecnos,  estudio preliminar, traducción y notas de Laureano Robles Carcedo y Luis Frayle Delgado,  1992.

Espasa-Calpe 1927:
Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana. Tomo LVI.
Madrid, Espasa-Calpe, 1927.

Foucault, Michel   1991:  
La verdad y las formas jurídicas.
Barcelona, ed. Gedisa, trad. cast. de Enrique Lynch, 1991.

Gierke, Otto Von. 1963:
Teorías políticas de la edad media.
Buenos Aires, ed. Huemul, trad. cast. de Julio Irazusta, 1963.

Ramírez Arandigoyen, Alvaro 1985:
El Principio de las Cosas.
Buenos Aires, ed. Fidelidad, 1985.

Ramírez Arandigoyen, Alvaro 1983:
La Tradición y el Mundo Moderno.
Buenos Aires, ed. Fidelidad, 1983.

Rousseau, Jean-Jacques 1993:
El Contrato Social.
Barcelona, ed. Altaya, trad. cast. de María José Villaverde, 1993.

Schmitt, Carl   2006:
Concepto de lo Político.
Buenos Aires, ed. Struhart & Cía, trad. cast de Francisco Javier Conde, 2006.

agosto 01, 2017

George Peter Mürdock, Nuestros contemporáneos primitivos (1944)

George Peter Mürdock, Nuestros contemporáneos primitivos,  Fondo de Cultura Económica, México, 1945, 521 páginas, trad.cast. de Teodoro Ortiz
George Peter Murdock
Nuestros contemporáneos primitivos = Our Primitive Contemporaries del antropólogo estadounidense George Peter Murdock (1897-1985) publicado en 1934, es considerado por Ward H. Goodenough  como  la primera obra importante de Murdock después de completar su doctorado,  señalando que se trata de:
un libro de resúmenes etnográficos que fue ampliamente utilizado durante muchos años como un texto de enseñanza. Las dieciocho sociedades cubiertas constituían una pequeña muestra, representativa de las culturas del mundo. Murdock la destino a ser usada en el aula como una base para evaluar las generalizaciones acerca de las sociedades humanas que los estudiantes fueran encontrando en sus lecturas.
Las sociedades examinadas son: Los tasmanianos (17), Los aranda del centro de Australia (33), Los samoanos (55), Los semang de la península malaya (85), Los toda del sur de la India (101), Los kazacos del Asía central (123), Los aínos del norte del Japón (147), Los esquimales del Polo (169), Los haidas de la Columbia británica (193), Los cuervos de las planicies del oeste (227), Los iroqueses del norte del estado de Nueva York (249), Los hopi de Arizona (275), Los aztecas de Mexico (301), Los incas del Perú (337), Los witotos del noroeste del Amazonas (375), Los hotentotes nama del África sudoccidental  (395), Los ganda de Uganda (421), y  Los dahomé del Africa occidental (457).

Ward H. Goodenough, George Peter Murdock 1897-1985, National Academy of Sciences, Washington D.C., 1994, Biographical Memoirs

julio 01, 2017

Rainer Maria Rilke, Historias del buen Dios (1973)

Rainer Maria Rilke, Historias del buen Dios, ed. Plaza & Janés, Esplugas de Llobregat (Barcelona), 123 páginas, trad. cast. de Marcos Altama 
Rainer María Rilke
Historias del buen Dios = Geschichten vom lieben Gott es un libro en prosa del poeta austriaco Rainer Maria Rilke (1875-1926). Explica Salvador Echavarria que:

El hilo conductor de esos relatos engañosamente humorísticos es un personaje imaginario, un maestro de escuela que le pide al poeta unos cuentos para contárselos a sus pequeños alumnos. En realidad, Rilke se sintió siempre tímido con los niños y tomó para hablarles el rodeo de esa ficción: “…Estas fantasías juveniles —dice Rilke en un comentario escrito veinte años después de publicadas las Historias del Buen Dios— se improvisaron por un instinto que, si tuviera que especificarlo más particularmente, podría describir como el propósito de llevar a Dios desde la esfera del rumor hasta el dominio de la experiencia directa y cotidiana; recomendando por todos  los medios hacer un uso ingenuo y viviente de Dios, uso que parece haberme sido concedido a mí desde la infancia.” (Echavarria, pp.6-7). 

El libro presenta trece narraciones de dos de las cuales, Un relato sobre la muerte con un apunte manuscrito (81-90) y  Una historia contada a la oscuridad (111-122) tomo estos párrafos a modo de invitación a la lectura de esta delicada obra:  
"Quedó realmente sorprendido al encontrar en aquel extremo de su radiante patria una oscuridad incipiente y, poseido de un extraño sentimiento, se adentraba más y más en aquel crepusculo que le recordaba tanto el corazón del hombre. Se le ocurrió, de pronto, que, si bien la cabeza humana es lúcida, el corazón del hombre esa lleno de una tiniebla no inferior, y le sobrevino la nostalgia de habitar en el corazón de los hombres y de no recorrer ya más la clara y fria especulación de sus pensamintos. Ahora, Dios ha proseguido su camino. A su alrededor la oscuridad se hace mas densa, y la noche, por la que se apresurara, tiene algo de la calidez perfumada de gleba fertil." (83).
"Nada hay en esta historia que los niños no puedan saber. No obstante, los niños no la han escuchado. La he referido solo a la oscuridad, y a nadie mas. Y a los niños les sobrecoge la oscuridad, la huyen, y, si alguna vez han de permanecer en ella, cierran los ojos con fuerza y se tapan los oídos. Pero un día vendrá también para ellos en que amarán la oscuridad. Recibirán de ella mi historia y entonces la comprenderán mejor."(122).