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mayo 15, 2018

La lucha de Marduk con Tiamat y los conflictos de Yahvé con figuras mitológicas en relación al orden cósmico como expresión de la fuerza de Dios

La lucha de Marduk con Tiamat y los conflictos de Yahvé con figuras mitológicas en relación al orden cósmico como expresión de la fuerza de Dios

Notas sobre el pensamiento simbólico 

Andrés Salvador

La destrucción de Leviatán
Gustave Doré (s. XIX)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Destruction_of_Leviathan.png
Ultima visita: 05/01/2010

1. Introducción

En este trabajo nos proponemos examinar la lucha de Marduk con Tiamat y los conflictos de Yahvé con figuras mitológicas en relación al orden cósmico como expresión de la fuerza de Dios por su interés en punto al estudio de la Teoría del Derecho del Mas Fuerte.
 
2. Antecedentes

La lucha de Marduk con Tiamat en el relato babilonio de la creación. En el relato babilonio de la creación (Lara Peinado, 1994; Salvador, 1996) se cuenta que de la primera pareja divina Apsu y Tiamat, surgirán con el tiempo varias generaciones de Dioses, los que turban el reposo de Apsu, por lo que este decide destruirlos. 

Aunque Tiamat se opone, Apsu no se deja convencer, y cuando los jóvenes dioses conocen su decisión quedan consternados. Solo uno de ellos Ea o Enki permanece imperturbable y mediante un encantamiento sumerge a Apsu en el sueño de la muerte. 

Mas tarde, Tiamat, será molestada en su oleaje por Marduk, hijo de Ea, que jugaba con unos vientos creados por Anu, por lo que reacciona formando para luchar contra Anu y otras divinidades, fuerzas a cuyo frente coloca a Kingu. 

Enterado Ea, informa a su padre Anshar lo que Tiamat había tramado. Anshar propone como solución enviar a Ea contra Tiamat recordándole su victoria sobre Apsu y Mummu, aconsejándole utilice los mismos medios, pero la palabra de Ea por poderosa que sea no puede enfrentar a Tiamat y a sus huestes, por lo que Anshar pide a Anu venga en su ayuda ya que cuenta con una autoridad mayor que la de Ea y que esta dada por el mandato de todos los dioses respaldada por su autoridad conjugada.

Marduk and his snake dragon
J. Black & A. Green, Gods, demons and symbols of ancient Mesopotamia,1992
http://www.livius.org/es-ez/etemenanki/etemenanki.html
Ultima visita: 21/04/2011

Anu no tiene éxito y ante el peligro que los dioses enfrentan, Anshar propone a la asamblea que el hijo de Ea, Marduk “cuya fuerza es grande” sea quien defienda a los dioses; puesto en conocimiento de ello Marduk acepta la proposición.

Los dioses celebran un banquete donde confieren a Marduk una autoridad igual a la de los dioses supremos, otorgándole un sitio de honor para después conferirle los nuevos poderes.

Marduk es proclamado rey por la asamblea de los dioses. Tras probar los mismos y darle la insignias reales lo arman para la batalla. Marduk rodeado de su ejercito formado por los dioses, se dirigirá a combatir a Tiamat, al verlo aproximarse, tanto Kingu como el ejercito enemigo pierden valor y son presa de gran confusión.

Tiamat desafiara a Marduk, decidiéndose la batalla mediante un combate singular entre ambos en la que Tiamat es muerta. Aterrorizados los dioses que marcharon junto a Tiamat huyen, pero son capturados, entre ellos Kingu.

El Triunfo de Marduk sobre Tiamat y su partida es el preludio para el proceso de la creación [Recordemos que en el relato babilónico los elementos constitutivos del mundo se identifican con los dioses, y se forma a partir de una serie de asesinatos creadores que abre el asesinato de Apsu]:


    El señor pisó sobre las piernas de Tiamat,
con su cruel maza aplasto su cráneo.
Cuando hubo separado las arterias de su sangre
el Viento Norte la llevo a lugares desconocidos.
Viendo esto sus mayores se llenaron de alegría y jubilo,
trajeron dones de homenaje, se los trajeron a él.
Entonces el señor se detuvo a mirar su [de Tiamat] cuerpo
muerto,
    para poder dividir al monstruo y realizar obras llenas de ingenio.
     La dividió, como una ostra, en dos parte:
levantó la mitad y la abovedo como cielo,
tiró el barrote y apostó guardianes.
Les ordeno no dejaran salir el agua.
Atravesó los cielos y examino las regiones.
Midió el distrito de Apsu, la morada de Nudimmud,
después de haber medido las dimensiones de Apsu.
La Gran Morada, su semejanza, la fijo como Esharra,
la Gran Morada, Esharra, a la que hizo firmamento.
Hizo ocupar sus ligares a Anu, Enlil y Ea.
Construyó mansiones para los grandes dioses,
fijando sus semejanzas astrales como constelaciones.
Determinó el año designando las zona:
Puso tres constelaciones para cada uno de los doce meses.
      En su vientre colocó el cenit.
Hizo que la luna alumbrara y le confío la noche.
Le asigno una criatura de la noche para simbolizar los días.
    Cuando Marduk oye las palabras de los dioses,
su corazón le impulsa a formar obras ingeniosas.
Abriendo su boca, se dirigió a Ea
para comunicar el plan que ha concebido en su corazón:
“Amasaré sangre y haré que sea un esqueleto.
Crearé un salvaje, ‘hombre’ será su nombre.
En verdad creare un hombre salvaje.
Se le impondrá el servicio de los dioses,
para que ellos gocen de bien estar ...
                                              
(Pritchard, 1976: 227-228)

Marduk, aceptando una sugestión de Ea, su padre, convoca a los dioses a asamblea a la que, una vez reunida, pregunta [la asamblea se convierte en tribunal] quien fué el responsable de la agresión, quien incito a Tiamat. Los dioses responden:


    Fue Kingu quien ideó la rebelión,
y convirtió en rebelde a Tiamat y libro batalla.”
Lo ataron y retuvieron ante Ea.
Le obligaron a aceptar su crimen y separaron sus vasos de
sangre.
     De su sangre formaron al hombre.
Le impusieron el servicio y dejaron libres a los dioses.
Después que el sabio Ea creó al hombre,
le obligo al servicio de los dioses.
Esta obra va mas allá de la inteligencia,
como ingeniosamente fue planeada por Marduk, Nudimmud] la creó ...  
                
(Pritchard, 1976: 228)

Después Marduk agrupo a los dioses y los puso a la disposición de Anu. Agradecidos por todo lo que Marduk ha hecho, los dioses construyen la ciudad de Babilonia, inclusive Esagila, el gran ziggurat (o templo escalonado) que era el hogar de Marduk y el centro de la religión babilónica. El templo tiene trono y dosel para cada uno de los dioses que usaran cuando se reúna la asamblea, la primera de las cuales se efectúa en ocasión de la dedicación del templo. Empiezan, como de costumbre por un banquete.

Escribe Thorkild Jacobsen: “Luego, discuten y toman decisiones acerca de los asuntos de estado y, después de ponerse de acuerdo en los negocios de interés común, Anu se levanta para confirmar la majestad de Marduk. Determina la situación eterna que le corresponde al arma de Marduk, o sea, el arco; en seguida, hace lo mismo en cuanto al trono; y, finalmente, exhorta a la asamblea de los dioses para que confirmen su acuerdo y determinen la situación del propio Marduk y sus funciones en el universo, para ello hace mención de sus cincuenta nombres, que expresan con detalle los distintos aspectos de su ser y definen sus facultades. El poema concluye con esta enumeración.” (AA.VV., 1993: 241).

3. Desarrollo

Referencias en la Biblia a conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas. Recuerda James B. Pritchard que dos decenios después que George Smith anunciara en 1875 el descubrimiento de fragmentos del relato babilonio de la Creación, Herman Gunkel en su libro Schöpfung und Chaos [Creación y caos], señaló que en la Biblia se encuentran referencias dispersas sobre conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas que llevan el nombre de Ráhab, Leviatán, el dragón y la serpiente (Pritchard, 1976: 226). Así leemos:


Job 9, 13:

13 Dios no retira su furor,/ bajo El se
inclinan los satélites de Ráhab.

Job 26, 12-13:

12 Con su poder arranca el mar,/ con
su inteligencia quebranta a Rahab.
13 A su soplo el cielo se serena,/ su
mano traspasa a la Serpiente Huidiza.

Salmo 74 (73), 13-14:

13 Tú hendiste el mar con tu potencia,
quebraste las cabezas
de los monstruos en las aguas;
14 Tú las cabezas de Leviatán despedazaste,
para hacer de ellas pasto
de los monstruos del mar;

Salmo 89 (88), 11:

11 Tú hendiste a Rahab, atravesando,
a tus enemigos dispersaste
con tu potente brazo.

Isaias 51,9:

9 ¡Despierta, despierta; vístete de
fuerza, brazo de Yavé;/ despierta
como antaño/ en los días de las gene-
raciones antiguas!/ ¿No eres tú el que
hindió a Rahab,/ y traspaso al Dragón?

Paralelo y diferencias entre la lucha de Marduk con Tiamat y las referencias bíblicas sobre conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas. Se señala un paralelo entre la lucha de Marduk con Tiamat y las referencias que se encuentran en la Biblia sobre conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas; por ejemplo los “ayudantes de Rahab” mencionados en Job 9, 13 que recuerdan a los “ayudantes” de Tiamat (Pritchard, 1976: 226).

Leviatán en el fresco El juicio universal
Giacomo Rossignolo (s. XVI)
Madonna dei Boschi, Boves (CN), Italia
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Leviatan.jpg
Ultima visita: 10/01/2011

Sin embargo las diferencias entre ambos relatos son fundamentales debiendo atenderse en relación a ellas particularmente a la diferente posición de la divinidad respecto del escenario de la naturaleza.

Como señalamos en otros trabajos, para la cultura pagana y precristiana antigua de Oriente y de Occidente que no concibe nada fuera del mundo material [que no se confunde con el mundo sensible porque es mas amplio puesto que en el convivían hombres y dioses, animales, plantas y demonios] la naturaleza es el escenario en el que se construye la experiencia de lo real. 

En la narración babilónica de la creación, hay una historia divina acaecida en el tiempo, anterior al comienzo del tiempo cósmico y humano, es decir del tiempo del universo tal como lo conocerán los hombres, y que se sitúa (la historia divina) en el plano del mito. 

En el relato babilónico, los elementos constitutivos del mundo se identifican con los dioses, lo que pone de manifiesto no solo el carácter material del horizonte del escenario que supone el relato, sino además que los dioses no trascienden el escenario de la naturaleza. De hecho, el mundo se forma a partir de los dioses como resultado de una serie de asesinatos creadores. A consecuencia de ello, el mundo participa de una doble naturaleza; una materia ambivalente, cuando no demoniaca, y una forma divina, pues es obra de Marduk .

Por su parte el escenario de la tradición judeocristiana concibe al mundo material solo como una parte de todo y agrega a la naturaleza un orden trascendente, externo e inefable. Al contrario de lo que ocurre en el escenario propio de las culturas paganas, en el relato bíblico estamos ante un dios que se encuentra fuera del escenario de la naturaleza. En el relato bíblico de la creación, que se encuentra en el libro de Génesis, el acto creador de Dios marca un comienzo absoluto, es este el que inaugura el tiempo. 

La creación no sigue a un conflicto o lucha sino que es acción espontanea de un dios todopoderoso, distinto del mundo. En la lograda expresión de Colomban Lesquivit y Pierre Grelot entre Dios y el Mundo hay un abismo que expresa el verbo crear (Gén 1.1).


Creación del Sol y la Luna
Michelangelo Buonarroti (s. XVI)
http://fr.wikipedia.org/wiki/Fichier:Sun_and_Moon_creation.jpg
Ultima visita: 01/07/2011

Así el viento solo es un signo que permite representar simbólicamente la presencia de un Dios distinto de el. Asimismo en el relato bíblico no hay ningún elemento “pesimista” en la cosmogonía o antropogonia, el mundo es bueno y el hombre es una imago dei; habita, como su creador y modelo, el paraíso (Salvador, 1996; Salvador, 2001).

Diferente relación entre la fuerza y el orden cósmico en los relatos babilonio y bíblico de la creación. Otra diferencia entre los relatos babilonio y bíblico de la creación está dada por la diferente relación entre la fuerza de la divinidad y el orden cósmico en ambos relatos. Así:

a. Para el mesopotamio, el orden cósmico no se presentaba como algo dado, sino como algo realizado a través de la integración ininterrumpida de multitud de voluntades cósmicas individuales, todas ellas igualmente poderosas y terribles (AAVV., 1993: 170). Marduk es proclamado rey por la asamblea de dioses, en él se combina la autoridad y el poder de coacción; dirige el consejo en la paz y el ejercito en época de guerra, teniendo el poder de castigar a los perversos (AA.VV., 1993: 235).

Si examinamos los rasgos de la jefatura de Marduk en relación a los rasgos de las jefaturas en la ΖΥΜΜΑΧΙΑ de los Aqueos de la Iliáda, particularmente en el modo en que el anax andros funda su hegemonía y sostiene su prerrogativa de dirección (Meabe, 1999a: 1-224), advertiremos que la asamblea de los dioses en el relato babilónico cumple un papel isomorfo al de la asamblea de los aqueos en cuanto que base del poder de dominio de Agamenón (Meabe, 1999b: 1-215). 

b. En el relato bíblico, la creación no sigue a una hazaña espectacular como el combate librado entre Marduk y Tiamat (Eliade, 1978: 181) y como indica Pritchard las referencias mitológicas paganas a un conflicto o lucha, han sido escrupulosamente evitadas por el autor del relato bíblico de la Creación en el capitulo primero del Génesis (Pritchard, 1976: 226-227). 

Por el contrario, el orden cósmico es expresión del solo poder de un Dios único y creador, es decir no hay un tiempo primordial en que se desarrolla una historia divina ni otro dios que se le oponga o de cuyo concurso requiera para crear, de modo que el poder de dominio de Dios no se asienta en alguien distinto de El. En este contexto, las grandes imágenes del combate cósmico, en el que Dios afronta las fuerzas del caos (Sal 74,13s; 89,11) no evocan su propia historia, sino la del mundo que el pone en orden (Leon-Dufour,: 889). Las referencias sobre los conflictos entre Yahvé y otras figuras mitológicas que hemos referido muestran con claridad que para sus autores Dios es el mas fuerte.


4. Conclusiones

Podemos concluir que:

1. En la Biblia se encuentran referencias dispersas sobre conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas que llevan el nombre de Ráhab, Leviatán, el dragón y la serpiente.

2. Se señala un paralelo entre la lucha de Marduk con Tiamat y las referencias que se encuentran en la Biblia sobre conflictos entre Yahvé y figuras mitológicas, sin embargo las diferencias entre ambos relatos son fundamentales debiendo atenderse en relación a ellas particularmente a la diferente posición de la divinidad respecto del escenario de la naturaleza.

3. Otra diferencia entre los relatos babilonio y bíblico de la creación está dada por la diferente relación entre la fuerza de la divinidad y el orden cósmico en ambos relatos. Así, para el mesopotamio, el orden cósmico no se presentaba como algo dado, sino como algo realizado a través de la integración ininterrumpida de multitud de voluntades cósmicas individuales, todas ellas igualmente poderosas y terrible. Por el contrario, en el relato bíblico, la creación, el orden cósmico es expresión del solo poder de un Dios único y creador. 

4. En este contexto, las grandes imágenes del combate cósmico, en el que Dios afronta las fuerzas del caos no evocan su propia historia, sino la del mundo que el pone en orden. Las referencias sobre los conflictos entre Yahvé y otras figuras mitológicas muestran con claridad que para sus autores Dios es el mas fuerte.

5. Bibliografía

AAVV    1993:   
El Pensamiento Prefilosófico. I. Egipto y Mesopotamia.
México, ed. Fondo de Cultura Económica, trad. cast. de Eli de Gortari, 1993.

Eliade, Mircea   1978:  
Historia de las creencias y de las ideas religiosas. I. De la prehistoria a los
misterios   de Eleusis.
Madrid, ed. Cristiandad, trad. cast. de J. Valiente Malla, 1978.

Lara Peinado, Federico    1994: 
Enuma Elish.
Madrid, ed. Trotta, 1994.

Leon-Dufour, X.   1990:   
Vocabulario de Teología Bíblica.
Barcelona, ed. Editorial Herder, trad. cast. de Alejandro Esteban Lator Ros, 1990.

Meabe, Joaquín E.   1999a: 
Rasgos de las jefaturas en la symmakhía  de los Aqueos de la Ilíada.
Corrientes, Comunicaciones Científicas y Tecnológicas, Eudene, V. I, pp.224-226, 1999.

Meabe, Joaquín E.   1999b: 
El contencioso entre Agamenón, Crises y Aquiles.
Corrientes, Comunicaciones Científicas y Tecnológicas, Eudene, V. I, pp.213-216, 1999.

Pritchard, James B.   1976:  
La Arqueología y el Antiguo Testamento.
Buenos Aires, ed. EUDEBA, trad. cast. de Guillermo Koehle, 1976.

Salvador, Andres   1996:   
Sobre la posición de los dioses y de dios respecto del escenario de la naturaleza  en los relatos babilónico y bíblico de la creación con una referencia a la fe y a la ley en el escenario bíblico.
Corrientes, ITGD, 1996.

Salvador, Andres   2001:  
Los escenarios.
Corrientes, ITGD, 2001.

mayo 01, 2018

El Espacio, el Tiempo y la manifestación de lo Sagrado

Notas sobre el pensamiento simbólico
 
Salvador, Andrés Oscar Raúl




Para el hombre religioso de las culturas arcaicas, el tiempo como el espacio no era homogéneo ni continuo [Eliade, 1992: 63] y esto porque en ellos se advierte una manifestación de lo sagrado, lo que Mircea Eliade llama hierofanía, la que supone que objetos que forman parte integrante de nuestro mundo, se revelen como algo completamente diferente, como una realidad que no pertenece a nuestro mundo, lo sagrado.

Al manifestarse lo sagrado un objeto cualquiera se convierte en otra cosa sin dejar de ser él mismo. De este modo, para quien tiene una experiencia religiosa, la totalidad de la naturaleza es susceptible de revelarse como sacralidad cósmica, en otros terminos, el Cosmos en su totalidad puede convertirse en una hierofanía [Eliade, 1992: 19-20].

El espacio sagrado. Podemos entonces decir que hay porciones de espacio cualitativamente distintas de las otras. El espacio "fuerte" y significativo, porque en el se manifiesta lo sagrado, es el espacio sagrado  distinto del no consagrado o espacio profano [Eliade, 1992: 25-28].

El espacio sagrado supone una irrupción de lo sagrado, una hierofanía, cuyo efecto es el de destacar un territorio, del medio cósmico circundante y hacerlo cualitativamente diferente. La sacralidad de un lugar se advierte por una teofanía o hierofanía, y aun por un signo cualquiera.
La necesidad para el hombre religioso de vivir en un espacio sagrado, lo ha llevado a elaborar técnicas de construcción del espacio sagrado, mediante rituales que son eficientes en la medida que se reproduce la obra de los dioses [ Eliade, 1992: 28-32].

El tiempo mítico de los orígenes. Para el hombre religioso, existía por una parte un tiempo sagrado, creado y santificado por los Dioses y que como veremos mas adelante era recuperable,

Les Très Riches Heures du duc de Berry, Mai
Hermanos Limbourg o Limburgo (s. XV)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Les_Tr%C3%A8s_Riches_Heures_du_duc_de_Berry_mai.jpg
Ultima visita: 01/10/2011

El Libro de horas, de los que Les Très Riches Heures du Duc de Berry es ejemplo, supone una idea sacral del tiempo que nos remite al concepto de Tiempo sagrado.

y por otra un tiempo profano, esto era, la duración temporal, ordinaria en que se inscribían los actos despojados de significación religiosa [Eliade, 1992: 63-64], y que correspondían a un mundo vivo, habitado y desgastado por seres de carne y hueso sometidos a la ley del devenir, de la vejez y de la muerte [Eliade, 1973: 59] e implicaba el alejamiento progresivo de los comienzos y por lo tanto la perdida de la perfección inicial [Eliade, 1973: 64]. Era un tiempo destructor que desgastaba al ser humano, a la sociedad y al cosmos [Eliade, 1992: 71].


Las tres edades [Die Lebensstufen]
también Las edades de la vida
Caspar David Friedrich (s. XIX)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Caspar_David_Friedrich_013.jpg
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Esta duración temporal profana, era susceptible de ser detenida periódicamente por la inserción mediante ritos del tiempo sagrado, no histórico en el sentido de que no pertenecía al presente histórico [Eliade, 1992: 65].

Era el tiempo de las fiestas, a través de las cuales se reactualizaba un acontecimiento sagrado que tuvo lugar en un pasado mítico al comienzo [Eliade, 1992: 63] y que proporcionaba modelos a la conducta humana confiriéndole por eso mismo significación y valor a la existencia [Eliade, 1973: 14].


Bibliografía

Eliade, Mircea 1992:
Lo Sagrado y lo Profano.
Barcelona, ed. Labor, trad. cast. de Luis Gil, 1992.

Mircea 1973:
Mito y Realidad.
Madrid, ed. Guadarrama, trad. cast. de Luis Gil, 1973.

febrero 15, 2018

El Mito en las sociedades arcaicas

Notas sobre el pensamiento simbólico

Andrés Salvador

La batalla de Thor con los Ettins
Mårten Eskil Winge (s. XIX)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Thor.jpg
Ultima visita: 11/10/2011


El mito en las sociedades arcaicas. En las sociedades arcaicas, los mitos, se entienden no como fábula, invención o ficción sino por el contrario como una historia verdadera de inapreciable valor por ser sagrada, ejemplar y significativa. Para las sociedades arcaicas y tradicionales el tiempo mítico de los orígenes es un tiempo transfigurado por la presencia activa, creadora de los seres sobrenaturales. Es decir estamos ante una:

  1. Historia: los mitos constituyen la historia de estos seres sobrenaturales.

  1. Verdadera: esta historia se refiere a realidades.

  1. Sagrada: por que es obra de los seres sobrenaturales.

  1. Ejemplar y significativa: por el hecho mismo de relatar el mito, las gestas de los seres sobrenaturales y la manifestación de sus poderes sagrados, se convierte [el mito] en el modelo ejemplar de todos los ritos y actividades humanas significativas: tanto la alimentación o el matrimonio como el trabajo, la educación, el arte, o la sabiduría [Eliade, 1985: 37-50, Eliade, 1992a: 84-88, Eliade, 1991: 12-13 y 26; AAVV, 1993: 13-22].

El nacimiento de Venus
William-Adolphe Bouguereau (s. XIX)
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:William-Adolphe_Bouguereau_(1825-1905)_-_The_Birth_of_Venus_(1879).jpg
Ultima visita: 11/10/2011


Mitos cosmogónicos y mitos de origen. Los acontecimientos míticos, que tuvieron lugar ab origine [Eliade, 1991b: 10], se constituyen por los mitos cosmogónicos, es decir aquellos que relatan como vino a la existencia el cosmos [Eliade, 1992a: 70], y que se pueden equiparar a los mitos de origen, es decir aquella historia mítica que relata el origen de algo [Eliade, 1991a: 28]. 

Desde el punto de vista de la estructura los mitos de origen se equiparan al mito cosmogónico. En efecto, al ser la creación del Mundo, la creación por excelencia, la cosmogonía pasa a ser el modelo ejemplar para toda especie de creación, si bien, esto no supone, que el mito de origen imite o copie el modelo cosmogónico, pues no se trata de una reflexión coherente y sistemática. 

Pero toda nueva aparición, sea de un animal, de una planta o de una institución, implica la existencia de un Mundo. Cuando se trata de explicar como, a partir de un estado diferente de cosas, se ha llegado a la situación actual, por ejemplo, cómo el cielo se ha alejado de la Tierra, o cómo el hombre se ha hecho mortal, el Mundo ya estaba allí, aun cuando su estructura fuera diferente y de que no fuera aún nuestro mundo. 

Todo mito de origen narra y justifica una situación nueva, nueva en el sentido de que no estaba desde el principio del Mundo. Los mitos de origen prolongan y completan el mito cosmogónico: cuentan cómo el Mundo ha sido modificado, enriquecido o empobrecido [Eliade, 1991a: 28]. 

Es al mito primordial que le compete conservar la verdadera Historia, la historia de la condición humana: es en él donde hay que buscar y encontrar los principios y los paradigmas de toda conducta [Eliade, 1991b: 12].


Ouroboros
Dibujo realizado por Theodoros Pelecanos, en el tratado alquímico titulado Synosius (1478)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Serpiente_alquimica.jpg
Ultima visita: 11/10/2011

La sacralidad cósmica. El complejo mítico-ritual con arreglo al cual vive el hombre tradicional se integra en la denominada Religiosidad Cósmica o Sacralidad Cósmica, a la que corresponde caractericemos antes de referirnos a la reactualización periódica de los acontecimientos míticos. 

La Religiosidad Cósmica, puede considerarse como un fondo común [Eliade, 1973: 55-56] muy arcaico, neolítico, que fue posible por la invención de la agricultura [Eliade, 1978: 45-71]. 

Este descubrimiento reveló todo un universo espiritual que permitió ciertas experiencias religiosas por las que el hombre capto la idea del ciclo nacimiento, vida, muerte, renacimiento y valoro su propia existencia integrada en el ciclo cósmico. 

El hombre neolítico comparó por primera vez la vida humana con la vida de una flor, de una planta, haciéndose místicamente solidario de la misma. La condición humana compartía así el destino de la planta y por ello mismo se integraba en un ciclo infinito de nacimientos, de muertes y de renacimientos. 

Es en el neolítico que nacieron las grandes metáforas que se mantienen desde el Antiguo Testamento hasta nosotros: El hombre es como la hierba del campo y otras muchas. No hay que entender este tema como una lamentación sobre el carácter efímero de la planta sino como un mensaje optimista, como un reconocimiento del círculo eterno de la vegetación y de la vida. 


Venus de Willendorf
24.000 a 22.000 AEC
http://en.wikipedia.org/wiki/File:Venus_von_Willendorf_01.jpg
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De allí que este sistema religioso integra todos los simbolismos de la fecundidad, de la muerte y del renacimiento: La tierra madre, la Luna, la Vegetación, la Mujer, etc. 

Durante el paleolítico la relación entre el hombre y la planta no era en absoluto evidente, tampoco lo era la unidad de la vida y la muerte, esto lo fue a partir del trabajo agrícola. 

La relación que se estableció entre la fecundidad de la tierra y la fecundidad de la mujer posibilitar  que‚ esta adquiera una enorme importancia religiosa a la vez que económico - social en virtud de su solidaridad mística con la tierra, que garantiza la fecundidad y en consecuencia la vida. La mujer cuya importancia religiosa no era evidente en el paleolítico, pasa con la agricultura, a ocupar un lugar importantisimo en la jerarquía religiosa [Eliade, 1978: 56-60; Frazer, 1980: 35-63; Reinach, 1977: 94-95][1]

El cazador primitivo no podía captar la santidad y el misterio de la fecundidad de la tierra igual que podía hacerlo el cultivador. Entre estos dos niveles de valores religiosos hay una ruptura evidente. 

Antes eran los huesos de la pieza cazada los que tenían un significado sagrado, luego los valores religiosos se referirán en especial al hombre y a la mujer cuya unión tenía por modelo, como veremos, la hierogamia cósmica. La invención de la agricultura permitir  al hombre profundizar en el carácter cíclico de la vida. 

Ahora bien, el cazador primitivo sabía perfectamente que la caza pare en primavera, pero es el agricultor el que captó la relación causal entre semilla y cosecha, así como la analogía entre semilla vegetal y semilla humana, lo que como dijimos afirmará la importancia de la mujer. 

Es así como a través de un descubrimiento técnico, la agricultura, se revela a la conciencia humana un misterio mucho mayor que el que contemplaba el cazador; se descubre ahora que el cosmos es un organismo vivo, regido por un ciclo en que la vida esta íntima y necesariamente ligada a la muerte, pues la semilla no puede renacer sino a través de su propia muerte.


Capac  Raymi,la fiesta incaica del solsticio de verano [Hemisferio Sur] y el comienzo del año
Guaman Poma De Ayala - El Primer Nueva Corónica y Buen Gobierno (1615)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Inti_Raimi.jpg
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Reactualización periódica de los acontecimientos míticos. Dijimos que el mito es el modelo ejemplar de todos los ritos y actividades humanas significativas. El hombre arcaico, se esforzaba por no olvidar lo que había ocurrido in illo tempore y periódicamente, los acontecimientos míticos eran reactualizados, y, además vividos nuevamente: se repetía así la cosmogonía, los gestos ejemplares de los Dioses, los actos fundadores de civilización [Eliade, 1991b: 10]. 

Es decir, el tiempo mítico sagrado era entonces, indefinidamente recuperable ritualmente [Eliade, 1985: 26-32]. Con la reactualización ritual de los mitos, se asistía de nuevo a las obras creadoras de los seres sobrenaturales, se dejaba de existir en el mundo de todos los días y se penetraba en un mundo transfigurado, auroral, impregnado de la presencia de los seres sobrenaturales [Eliade, 1973: 31-32]. 

No se trataba de una conmemoración de los acontecimientos míticos, sino de su reiteración [Eliade, 1973: 32]. Las personas del mito se hacían presentes, uno se hacia su contemporáneo [Eliade, 1973: 32]. Esto implicaba que no se vivía ya en el tiempo cronológico, sino en el tiempo primordial, el tiempo en que el acontecimiento tuvo lugar por primera vez, era el tiempo prodigioso, sagrado [Eliade, 1973: 32]. 

Escribe Eliade que, el <<primitivo>> , el hombre arcaico no conoce ningún acto que no haya sido planteado y vivido anteriormente por otro, otro que no era un hombre. Lo que él hace, ya se hizo. Su vida es la repetición ininterrumpida de gestos inaugurados por otros [Eliade, 1985: 13]

En este contexto, una existencia individual se hace y se mantiene como una existencia plenamente humana, responsable y significativa, en la medida en que se inspira en ese acervo de actos ya efectuados y de pensamientos ya  formulados, y el ignorar u olvidar el contenido de esta memoria colectiva constituida por la tradición equivale a una regresión al estado natural o a un  pecado, a un desastre [Eliade, 1991a: 133].


Safo cantando para Homero
Charles Nicolas Rafael Lafond (s. XIX)
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Lafond_Sappho_and_Homer.jpg
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Los mitos y la responsabilidad del hombre en el plano cósmico. Los mitos le ofrecen entonces al hombre de las sociedades arcaicas, no solo una explicación del mundo y de su  propio modo de existir en el mundo, sino que le permiten al rememorarlos, al reactualizarlos, ser capaz de repetir lo que los Dioses, los Héroes o los Antepasados hicieron ab origene [Eliade, 1991a: 20]. 

Conocer los mitos es aprender el secreto del origen de las cosas. En otros términos: se aprende no solo como las cosas han llegado a la existencia, sino también donde encontrarlas y como hacerlas reaparecer cuando desaparecen [Eliade, 1973: 26]. 

El repetir indefinidamente el mismo gesto Arquetípico revelado por el mito, no paralizó la iniciativa humana como podría parecer, antes bien , le permitió conquistar el mundo, organizarlo, transformando en paisaje natural en medio cultural [Eliade, 1973: 158-159]. 

En este sentido el hombre asume una responsabilidad en el plano cósmico [diferente de las responsabilidades de orden moral, social o histórico únicas que conocen las civilizaciones modernas] como es la de colaborar en la creación del cosmos, la de crear su propio mundo, la de asegurar la vida de las plantas y de los animales etc. [Eliade, 1992a: 83].


Bibliografía

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Buenos Aires, ed. Almagesto, 1991.

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Barcelona, ed. Planeta-De Agostini, trad cast. de Ricardo Anaya, 1985.

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Madrid, ed. Cristiandad, trad. cast. de J. Valiente Malla, 1978.

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Frazer, James G.   1980:                 
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México, ed. Fondo de Cultura Económica, trad. cast. de Elizabeth y Tadeo I. Campuzano, 1980.

Legon, Faustino J.   1953:                
Imprecisiones y equívocos del bio-origenismo estatal.
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Reinach, Salomon   1977:             
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Dos notas sobre el Ciclo Matriarcal en el Antiguo Perú.
en Revista de Derecho y Ciencias Políticas. Órgano de la Facultad de derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Año XXXI-II, Lima, segundo cuatrimestre de 1967, pp.281-296.


[1] En el estudio del origen de la sociedad política, la importancia de la mujer en el marco de la sacralidad cósmica debe tenerse presente al examinar la teoría sociológica matriarcal; sobre esta, cf. Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de 1884 [1986] en el que se examinan libros de importancia en relación al tema como los de: Lewis H. Morgan, Sociedad antigua, o Investigaciones de las líneas de progreso humano del salvajismo a través de la barbarie hasta la civilización, de 1877 [de este libro existe versión castellana con prólogo de Alfredo Palacios: Luis E. Morgan, La Sociedad primitiva, La Plata, 1935] y de Juan Jacobo Bachofen, Derecho Materno, de 1861; también de interés son los artículos de Faustino J. Legon, Imprecisiones y equívocos del bio-origenismo estatal [1953], y de Juan José Vega, Dos notas sobre el Ciclo Matriarcal en el Antiguo Perú [1967].