julio 01, 2017

Rainer Maria Rilke, Historias del buen Dios (1973)

Rainer Maria Rilke, Historias del buen Dios, ed. Plaza & Janés, Esplugas de Llobregat (Barcelona), 123 páginas, trad. cast. de Marcos Altama 
Rainer María Rilke
Historias del buen Dios = Geschichten vom lieben Gott es un libro en prosa del poeta austriaco Rainer Maria Rilke (1875-1926). Explica Salvador Echavarria que:

El hilo conductor de esos relatos engañosamente humorísticos es un personaje imaginario, un maestro de escuela que le pide al poeta unos cuentos para contárselos a sus pequeños alumnos. En realidad, Rilke se sintió siempre tímido con los niños y tomó para hablarles el rodeo de esa ficción: “…Estas fantasías juveniles —dice Rilke en un comentario escrito veinte años después de publicadas las Historias del Buen Dios— se improvisaron por un instinto que, si tuviera que especificarlo más particularmente, podría describir como el propósito de llevar a Dios desde la esfera del rumor hasta el dominio de la experiencia directa y cotidiana; recomendando por todos  los medios hacer un uso ingenuo y viviente de Dios, uso que parece haberme sido concedido a mí desde la infancia.” (Echavarria, pp.6-7). 

El libro presenta trece narraciones de dos de las cuales, Un relato sobre la muerte con un apunte manuscrito (81-90) y  Una historia contada a la oscuridad (111-122) tomo estos párrafos a modo de invitación a la lectura de esta delicada obra:  
"Quedó realmente sorprendido al encontrar en aquel extremo de su radiante patria una oscuridad incipiente y, poseido de un extraño sentimiento, se adentraba más y más en aquel crepusculo que le recordaba tanto el corazón del hombre. Se le ocurrió, de pronto, que, si bien la cabeza humana es lúcida, el corazón del hombre esa lleno de una tiniebla no inferior, y le sobrevino la nostalgia de habitar en el corazón de los hombres y de no recorrer ya más la clara y fria especulación de sus pensamintos. Ahora, Dios ha proseguido su camino. A su alrededor la oscuridad se hace mas densa, y la noche, por la que se apresurara, tiene algo de la calidez perfumada de gleba fertil." (83).
"Nada hay en esta historia que los niños no puedan saber. No obstante, los niños no la han escuchado. La he referido solo a la oscuridad, y a nadie mas. Y a los niños les sobrecoge la oscuridad, la huyen, y, si alguna vez han de permanecer en ella, cierran los ojos con fuerza y se tapan los oídos. Pero un día vendrá también para ellos en que amarán la oscuridad. Recibirán de ella mi historia y entonces la comprenderán mejor."(122).