febrero 26, 2017

Decapitación ritualizada de cazadores-recolectores de 9000 años

Texto original 9,000-year-old hunter-gatherer ritualised decapitation, pasthorizonspr.com, September 23, 2015  - Trad. cast. de Andrés Salvador
 Decapitación ritualizada de cazadores-recolectores
 de 9000 años

Entierro 26 de Lapa do Santo. Image: Gil Tokio - Crédito: pasthorizonspr.com

Pocos hábitos amerindios impresionaron a los colonizadores Europeos más que la toma y exhibición de partes del cuerpo humano, especialmente cuando la decapitación estaba involucrada. Aunque disputada por algunos autores, se ha hecho ampliamente aceptado que la decapitación era común entre los Nativos Americanos a través del continente entero.

La evidencia arqueológica confirma que la práctica tiene profundas raíces  cronológicos. En América del Sur, la decapitación más antigua ocurrió en los Andes y data de ca. 3000 años antes del presente. Dado que todos los otros casos arqueológicos sudamericanos ocurren en los Andes (por ejemplo, Inca, Nazca, Moche, Wari, Tiwanaco) se asumió que la decapitación fue un fenómeno Andino tanto en sus orígenes como en su más inequívoca expresión.

La práctica es mucho más antigua

Sin embargo, un equipo internacional liderado por André Strauss, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Leipzig, Alemania, ha descubierto que este tipo de práctica es mucho más antigua de lo que previamente se pensaba y no se restringe a la franja occidental del continente. En un paper el reporta el descubrimiento en la zona arqueológica de Lapa do Santo (centro-este de Brasil) de un caso de la decapitación humana datado de más de 9.000 años antes del presente, usando acelerador de espectrometría de masas. El entierro se compone de un cráneo, mandíbula, el primero de seis vértebras cervicales y dos manos cortadas de un hombre adulto. La mano derecha se colocó sobre el lado izquierdo de la cara con falanges distales apuntando a la barbilla mientras que la mano izquierda se colocó sobre el lado derecho de la cara con falanges distales apuntando a la frente.

Utilizando un microscopio confocal que puede generar modelos tridimensionales de las marcas de corte se determinó que los tejidos blandos se retiraron usando escamas [=flakes] de piedra. De acuerdo con un equipo de expertos forenses que participaron en este estudio la eliminación definitiva de la cabeza no fue el resultado del corte, sino en vez de tirar y girar hasta que la separación fue conseguida.

No es un extraño

Aunque la perspectiva Occidental siempre ha entendido la decapitación en el contexto de la violencia y castigo entre grupos, los registros arqueológicos y etnográficos apuntan a un escenario más complejo en el Nuevo Mundo. "El análisis químico de los isótopos de estroncio hecho en este estudio indica que el individuo decapitado no era una persona ajena al grupo", dice Domingo Carlos Salazar-García, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology. "Por lo tanto, probablemente no era un enemigo derrotado sino en su lugar un miembro de la comunidad".

Los investigadores proponen que la decapitación de Lapa do Santo no fue un acto de violencia contra el enemigo sino en su lugar parte de un conjunto más amplio de los rituales mortuorios que implican un fuerte componente de manipulación del cuerpo. La disposición cuidadosa de las manos sobre la cara es compatible con un importante componente de la exhibición pública en el ritual que podría haber trabajado para mejorar la cohesión social dentro de la comunidad. "Esta decapitación ritualizada atestigua la temprana sofisticación de los rituales mortuorios entre cazadores-recolectores en las Américas", dice el primer autor André Strauss. "Por otra parte, el hallazgo de Lapa do Santo duplica la profundidad cronológica de la práctica de la decapitación en América del Sur. Geográficamente, se amplía el rango conocido de la decapitación en más de 2.000 kilómetros, lo que demuestra que durante el Holoceno temprano esto no fue un fenómeno restringido a la parte occidental del continente como se asumió previamente".

Siga el enlace para trabajo completo e imágenes:

http://dx.plos.org/10.1371/journal.pone.0137456

Nota Traducción castellana de Andrés Salvador (Sujeta a revisión). Las notas entre corchetes son del traductor.

Fuente 9,000-year-old hunter-gatherer ritualised decapitation, pasthorizonspr.com, September 23, 2015  - Trad. cast. de Andrés Salvador

febrero 15, 2017

Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI"

Por su interés reproducimos aquí el reportaje que Ernest Alós reliza en el Periodico (Barcelona) al historiador Yuval Noah Harari, en el que este hace detallada referencia a los cambios tecnológicos e ideológicos que se producirían en el próximo siglo y lo que ello podria suponer para el sistema de valores humanísticos predominantes en el siglo XX. Texto original Ernest Alós, Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI", elperiodico.com, 10 de Octubre del 2016

Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será 
innecesaria en el siglo XXI"

El historiador israelí, autor de 'Sapiens', pinta un negro futuro para la humanidad en su nuevo libro, 'Homo deus'

Yuval Noah Harari, en Barcelona. Ferran Sendra


Lunes, 10 de Octubre del 2016 - 19:34 CEST

Con libros como ‘Sapiens. Breve historia de la humanidad’, el joven historiador israelí Yuval Noah Harari (1976) ha sido leído y recomendado por lectores como Barack Obama o Mark Zuckerberg. La élite de la élite que puede hacer realidad, o no, los negros presagios sobre el futuro de nuestro género que plantea en ‘Homo Deus. Una breve historia del mañana’ (Debate / Edicions 62), el libro sobre el que este martes debatirá con Jorge Wagensberg en el ciclo Converses a la Pedrera (19 horas, entradas agotadas). En él expone que en el último siglo la humanidad ha reducido drásticamente el hambre, ha retrasado la muerte y acotado las guerras. Ese proceso puede seguir progresando para conseguir más felicidad (pero gracias a la bioquímica) y más longevidad (para unos pocos) hasta llegar a crear una nueva figura, el ‘Homo deus’, con capacidades que nuestros ancestros reservaban a los seres divinos. Pero ese planteamiento aparentemente optimista es un ‘macguffin’, y la historia puede ir por otros derroteros, mucho más funestos. Y es que uno de los méritos de Harari es su habilidad para utilizar recursos narrativos…

Así que de optimismo nada, ¿no? El primer capítulo del libro es una historia simple, la que nos suelen explicar científicos y futurólogos sobre lo que sucederá en los próximos 100 años. Una simple proyección del presente sin grandes cambios. En el pasado conseguimos superar el cólera, el tifus y la tuberculosis y ahora venceremos el cáncer y el alzhéimer y encontraremos la manera de rejuvenecer el cuerpo. Pero en la mayor parte del libro lo que hago en realidad es complicar la historia. No solo porque vaya a haber imprevistos sino porque los ideales fundamentales que nos impulsaron en esta dirección están en peligro, pueden colapsar. En el próximo siglo encararemos no solo cambios tecnológicos sino también ideológicos. Y la idea de que podemos mantener los valores humanísticos que han sido predominantes durante el siglo XX, solo que con una mejor tecnología para hacer realidad estos ideales, es muy naïf.

¿Así, la libertad, la democracia, los derechos humanos, cree que son valores que corren peligro? Sí, por supuesto. Las ideas fundamentales de las democracias liberales con las que estamos familiarizados, como ‘un hombre un voto’, en un mundo con castas biológicas, ciborgs e inteligencia artificial pueden quedar completamente obsoletas. Los superricos podrán conseguir para sí mismos o para sus hijos capacidades que les harán superiores a la población media, que no podrá competir, y la brecha se hará cada vez mayor. Hoy no, y por eso el hijo de un pobre aún tiene alguna oportunidad. Cuando haya estas diferencias biológicas no tendrá ninguna.

Quedémonos de momento dentro de esta narración que dice que viviremos más y nuestra especie mejorará. Toda la humanidad no se convertirá en ‘homo deus’. Solo unos pocos. ¿Y los demás? Durante el siglo XX la igualdad fue quizás el valor más importante de la humanidad. En gran parte, la historia del siglo XX es una historia de victorias, incompletas por supuesto, sobre la desigualdad. El mundo es ahora mucho más igualitario entre razas, entre clases, entre géneros, incluso entre padres e hijos. Esto ahora quizá va a invertirse. Veremos mayores desigualdades que en cualquier otro momento de la historia. Podremos ver a una pequeñísima minoría de personas que monopolice el poder económico y político, los algoritmos y la tecnología, y utilice este enorme poder para empezar a mejorar biológicamente y crear clases biológicas. Esto es abstracto, así que podemos poner un ejemplo: pensemos por ejemplo en los coches con pilotaje autónomo. Serán casi inevitables en los próximos 10 o 20 años. Hoy, millones de personas comparten las decisiones sobre la movilidad. Taxistas, conductores, profesores de autoescuelas, guardias de tráfico… Dentro de 20 años todos los vehículos estarán conectados a una única red que estará controlada por un único algoritmo. ¿Y quién será el propietario? Quizá una corporación como Google controlará toda la red de transporte de Barcelona. Ese es el tipo de monopolización del poder que puede venir.

Usted dice que en esa sociedad la clase mayoritaria pasaría a ser la de los innecesarios. El momento más inquietante del libro es cuando usted plantea que ya hay un modelo de cómo sería esa relación entre superhombres y homo sapiens: la forma como hoy nosotros tratamos a los animales. Bueno, me parece que no se los comerán, no creo que lleguemos a eso. No creo que la gente vaya a ser criada en granjas como en ‘Matrix’, eso no es realista… las máquinas no necesitan comer personas. Lo que quiero dar a entender es que en el siglo XX las mejoras en la vida del humano medio se produjeron sobre todo debido a que los gobiernos, en todo el mundo, establecieron sistemas masivos de educación, salud y del estado del bienestar. Hasta Hitler necesitaba que millones de alemanes estuvieran en condiciones de servir en la Wehrmacht y trabajar en las fábricas. Tenía sentido invertir en su bienestar. En el siglo XXI las élites perderán sus incentivos para invertir en la salud, la educación y el bienestar de la mayoría porque la mayor parte de la gente será innecesaria. Esto no significa que los vayan a exterminar de forma activa, solo que los gobiernos invertirán cada vez menos en ellos. Y esto ya está sucediendo ahora en el todo el mundo.

¿El futuro se parecerá a esas sociedades del pasado en que el 20% de la población podía morir de hambre sin que se inmutaran en el palacio real? Podría ser algo así. Tenemos que ser muy realistas: durante la mayor parte de la historia, la mayor parte de la gente ha sido insignificante para las élites y los centros de poder. Hemos vivido en una sociedad muy especial, en la que solo durante los siglos XIX y XX las masas han sido vitales para la economía y por lo tanto han tenido derechos. Que ya no sean necesarias por razones económicas o militares tendrá consecuencias desastrosas sobre las personas.

Hubo otra razón: leyeron a Marx, creyeron en la amenaza de una clase obrera organizada y reaccionaron preventivamente. Tienes el argumento ético, que debería ser suficiente, pero me temo que no lo es. Marx escribía en el siglo XIX bajo la idea de que el proletariado era el elemento imprescindible para la economía. Y que la huelga general era su arma irresistible. Pero ahora es irrelevante. La mayoría de las personas serán económicamente innecesarias. ¿A quién le importa que hagan huelga los mendigos? ¡Los algoritmos no van a la huelga!

¿Hay hoy alguna amenaza que disuada al poder de dejar a la mayoría de población a la intemperie? No lo sabemos. Cuanto más globalizada y automatizada es la economía, menor es el poder de la clase obrera. Creo que esta es una de las razones por las que la gente vota a Donald Trump en EEUU, por el Brexit en el Reino Unido o por los nuevos partidos en España, Grecia e Italia. La gente se da cuenta de que está perdiendo su poder e intenta desesperadamente demostrar al sistema que aún lo tiene votando todo tipo de políticas antiestablishment. Pero temo que es un gesto. No consigo adivinar cuál puede ser la amenaza que pueda invertir esa concentración de recursos que hace que las 60 personas más poderosas tengan más riqueza que el 50% de la población mundial, 3.500 millones de personas.

Le pone nombre a ese futuro amenazante. Dataísmo. ¿Cómo lo define? Para dar una definición breve: dataísmo es la situación en la que, con suficientes datos biométricos sobre mí y suficiente poder computacional, un algoritmo externo puede entenderme mejor de lo que yo me entiendo a mí mismo. Y una vez existe este algoritmo, el poder pasa de mí, como individuo, a ese algoritmo, que puede tomar mejores decisiones que yo. Esto empieza con cosas simples, como el algoritmo de Amazon que te propone libros, o los sistemas de navegación que nos dicen qué camino tomar. Eran decisiones que tomábamos basándonos en nuestros instintos y conocimientos. Ahora la gente cada vez confía más en aplicaciones y sigue instrucciones del teléfono móvil. Y esto irá pasando también en decisiones más importantes, cómo en qué universidad estudiar, a quién votar… Iremos cediendo poder de decisión, y no porque lo decida un poder dictatorial, sino que seremos nosotros quienes querremos hacerlo. Hay departamentos de policía de EEUU en los que es un algoritmo el que decide dónde se debe desplegar a los patrulleros en función de los patrones de delincuencia, no un sargento veterano como antes. Tengo un amigo en Israel que está investigando en una inteligencia artificial que actúe como tutor de los niños las 24 horas del día y les enseñe todo. Por supuesto los algoritmos no acertarán en el 100% de las ocasiones… pero no lo necesitan, solo necesitan ser mejores que un humano medio, y eso no es tan difícil.

Dice usted que este es solo un futuro posible. ¿Qué posibilidades tenemos de hacer que no sea así? ¿Hacer nuestros datos tan opacos como sea posible? ¿Confiar en nuestras propias habilidades? Aún tenemos mucho margen para elegir cuánta autoridad ceder a nuestro móvil. Pero hay un campo en el que será muy difícil resistir a esta evolución, el de la medicina. En 20 o 30 años, el tipo de cuidados médicos que podrás recibir si renuncias a tu intimidad será tan, tan superior al que tenemos ahora que muy poca gente elegirá preservar su privacidad. Si un Googledoctor puede monitorizarte 24 horas al día, todo lo que sucede en tu cuerpo, y puede reconocer el inicio de una gripe, de un cáncer o un alzhéimer cuando sea tratable, y has de elegir entre intimidad y salud, el 99% de la gente elegirá salud y le dará permiso al Googledoctor. Tomemos otro ejemplo: la gente dice que el futuro de la moneda es bitcoin, que eso será irresistible. Pero una economía basada en el bitcoin hará perder a los gobiernos cualquier capacidad de política monetaria y de garantizar el pago de los impuestos. No creo que sea inevitable. Aún tenemos la posibilidad de tomar otras decisiones políticas: por ejemplo desarrollar una divisa electrónica controlada por los gobiernos, con sus ventajas pero sin anonimato. Aquí podemos elegir entre dos futuros muy distintos.

Usted dice que en su libro expone una “predicción histórica”. Parece una contradicción entre términos. Y muchos historiadores no estarán de acuerdo con usted en que su trabajo sea el de especular con escenarios alternativos, ni en el pasado ni mucho menos en el futuro. ¿Cómo entiende usted la labor del historiador? Creo que el papel del historiador es el de plantear diferentes posibilidades. La mayoría de la gente, cuando observa el mundo, cree que lo que ve es natural, inevitable. Los historiadores somos importantes porque reconstruimos el proceso por el cual el mundo ha llegado a ser como es, cómo el capitalismo y el Estado Nación son las formas de organización dominantes hoy, y entendemos las fuerzas que nos han llevado hasta aquí y también los accidentes que han ocurrido durante este proceso y las alternativas que podrían haberse hecho realidad. Porque los historiadores no ven el presente como algo natural y eterno. Debemos utilizar este conocimiento para mirar hacia el futuro con una perspectiva más abierta, para darnos cuenta de que hay alternativas a los sistemas políticos, económicos y sociales que dominan el mundo hoy. Y esto es lo que intento hacer. No predecir el futuro, algo que es imposible, sino abrir mentes y pensar de una forma más creativa sobre el futuro.

Habla de las guerras y el hambre en África como problemas a corto plazo, y del cambio climático como una preocupación a medio plazo, pero parece que le da menos importancia que a las amenazas a largo plazo de esa sociedad de la inteligencia artificial. ¿Pero llegará, si finalmente el agua nos llega literalmente al cuello? Mi temor es que el cambio climático puede destruir la mayoría de sistemas ecológicos, la mayoría de los animales y plantas, la mayoría de la gente, pero que la ciencia y la tecnología serán capaces de salvar a las élites. Así que el el calentamiento global puede acelerar ese proceso del que estábamos hablando. El peligro es que la élite política y económica, ni que sea de forma inconsciente, siente que podrá escapar de ese desastre ecológico.

Fuente Ernest Alós, Yuval Noah Harari: "La mayoría de la gente será innecesaria en el siglo XXI", elperiodico.com, 10 de Octubre del 2016

http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/entrevista-yval-noah-harari-homo-deus-5482036

febrero 01, 2017

La violencia y el cambio climático en la prehistoria de Egipto y Sudán

Texto original: Renée Friedman, Violence and climate change in prehistoric Egypt and Sudan, British Museum blog, July 14, 2014 - Trad. cast. de Andrés Salvador
La violencia y el cambio climático en la prehistoria de Egipto y Sudán

Renée Friedman, curador del Museo Británico

Lo que comenzó hace dos años como un reordenamiento de algunos casos en la Galería del Temprano Egipto  (Sala 64) para resaltar las nuevas adquisiciones, gracias a la generosidad de Raymond y Beverly Sackler, se convirtió en una renovación total, con nuevos temas y pantallas en todas partes [throughout]. Esto también nos ha dado la oportunidad de integrar algunas de las investigaciones más recientes sobre los  períodos tempranos, de formación de la civilización egipcia y presentar nuestra mejor comprensión de la misma.

La civilización del Antiguo Egipto es el producto de más de 5.000 años de desarrollo. La galería se centra en los primeros, prehistóricas, fases de este desarrollo desde 8600 a.C. a 3100 a.C., cuando Egipto unificado se convierte en el primer estado nación en el mundo.También se destacan los avances en la ideología y la tecnología durante la Primera y la Segunda Dinastía que allanaron el camino para la Era de las Pirámides del Reino Antiguo. Para ilustrar estas historias hemos creado nuevos dsiplays de objetos que se tenía de la colección, así como una selección de los materiales solo recientemente adquiridos.

Excavaciones en Jebel Sahaba, 1965 (Foto: Archivo Wendorf, British Museum)

Mapa del cementerio 117 en Jebel Sahaba. Los puntos rojos indican los que experimentaron una muerte violenta.

Entre las mas excitantes de las nuevas adquisiciones están los materiales de el sitio de Jebel Sahaba, ahora en el norte de Sudán, que fueron donados al Museo por el Dr. Fred Wendorf en 2002. Excavando aquí en 1965-1966, como parte de la campaña financiada por la UNESCO para salvar los sitios destinados a ser inundados por la construcción de la represa de Asuán [Aswan High Dam], el Dr. Wendorf encontró un cementerio (sitio 117) que contiene al menos 61 individuos que datan de hace unos 13.000 años. Este descubrimiento es de gran importancia por dos razones. En primer lugar, como un cementerio designado, evidentemente utilizada por varias generaciones, es uno de los más tempranos cementerios formales en el mundo. Antes de este descubrimiento, sólo tumbas aisladas, o cúmulos de hasta tres cuerpos habían sido conocidos en el Valle del Nilo. Pero quizás aún más importante, de los 61 hombres, mujeres y niños enterrados en Jebel Sahaba, al menos el 45% de ellos murió de heridas recibidas, haciendo de esta la evidencia más temprana de violencia entre comunidades en el registro arqueológicoVirutas y partículas de cuarzo, los restos de flechas y otras armas, fueron encontrados mezclados con y en algunos casos todavía incrustados en los huesos de 26 personas, mientras que marcas de corte se encuentran en los huesos de los otros.

Foto de la excavación de dos víctimas de la violencia presentada en la Sala 64 (entierros 20 y 21). Los lápices apuntan a fragmentos de armas mezclados con los huesos. (Foto: Archivo Wendorf, British Museum)

Imagen de microscopio electrónico de barrido de un fragmento de arma incrustada en la pelvis ósea del Entierro 21, Jebel Sahaba

Un caso especial muestra dos de las desafortunadas víctimas  (entierros 20 y 21) y los restos de las armas reales que los mataron, recreando los entierros, como ellos fueron encontrados. Esta es la primera vez que estos esqueletos han sido mostrados públicamente. Ambos eran hombres adultos, enterrados juntos en la posición estándar flexionada, sobre su lado izquierdo, cabeza hacia el sur [head south], faz orientada al este [facing east]. Se encontró un total de 19 fragmentos de armas en y entre los huesos del Entierro 21 por los excavadores originales, incluyendo uno todavía  alojado en la pelvis. Sin embargo, la conservación moderna de los cuerpos en preparación para el display ha hecho ahora posible ver con gran magnificación las más pequeñas virutas. La investigación en curso también está estudiando la velocidad y direccionalidad de las flechas y armas basados ​​en marcas de corte y otras micro-trazas en los huesos, lo que puede permitirnos recrear la incursión letal. Es evidente que el conflicto era brutal y parece que ha sido bastante constante, como también  lesiones curadas se han observado.

Las razones de toda esta violencia muy probablemente se reduce al clima.   Los glaciares de la Edad de Hielo que cubren gran parte de Europa y América del Norte en este momento hacen el clima en Egipto y Sudán frío y árido. El único lugar para ir era al Nilo, pero su régimen era erratico: dependiendo de la fecha exacta, el río era o bien alto y salvaje, o baja y lento. De cualquier manera, había poca tierra viable en el que vivir, y los recursos deben haber sido escasos. La competencia por los alimentos puede haber sido la razón del conflicto a medida que más grupos se acumulaban alrededor de las mejores zonas de pesca y  recolección y no estaban dispuestos o eran incapaces de alejarse. Otros dos cementerios encontrados por el Dr. Wendorf en la vecindad sugieren que varias otras unidades sociales o tribus pequeñas, también considerabann esta área su hogar y esto puede haber causado fricción. Sin embargo, los cuerpos en los otros cementerios no muestran la evidencia de la violencia sostenida vista en el Cementerio 117, lo que sugiere que este grupo era o muy desafortunado o que el cementerio fue asignado específicamente para las personas que murieron de muerte violenta. A medida que más investigación se lleve a cabo en la colección única ahora alojada en el Museo, sin duda aprenderemos más sobre la vida en aquellos precarios tiempos.

La paleta Battlefield (EA 20791)

Por supuesto, la gente de Jebel Sahaba no fueron las únicas víctimas de la violencia. La galería, recientemente reformado, también cuenta con el regreso de la popular mesa de autopsia virtual que permite una mirada más profunda en el Hombre de Gebelein y su desafortunado final. Para los restos reales de esta muy bien conservada momia natural,  el nuevo display tiene como objetivo recrear su tumba con la mayor precisión que los registros que sobreviven lo permitan. Sir Wallis Budge, Guardian del Departamento Egipcio desde 1894 a 1924, afirma haber sido testigo de la excavación del Hombre de Gebelein en 1899 y relata que la tumba estaba cubierta por losas de piedra y el cuerpo estaba rodeado de macetas y otros objetos. La simulación de algunas losas de piedra no era un problema, pero resultó imposible determinar qué elementos vinieron específicamente de su tumba. Aquellos que ahora lo acompañan por lo menos vienen de Gebelein y datados alrededor del 3500 a.C., el tiempo del que pensamos que es el Hombre de Gebelein. Este fue un período en el que varios centros regionales comenzaron a competir por el poder y el territorio, lo que conduce finalmente a la unificación de Egipto unos 400 años más tarde. La violencia sin duda jugó un papel en este proceso (como se hace claro en la intrincadamente tallada paleta de Battlefield, antes de reunirse con su pieza reparada préstamo a largo plazo por parte del  Ashmolean Museum, Oxford) y la herida de arma blanca en la espalda del Hombre de Gebelein le puede marcar como una desafortunada víctima de su tiempo.

Pieza de juego de Marfil (EA 64093). Catering para la otra vida real, juegos de mesa y piezas de juego para Mehen, el juego de la serpiente, fueron algunos de los objetos colocados en las tumbas de los reyes de la Primera Dinastía.

Este período no era todo  asesinato y caos [mayhem]. Otros temas en la Galeria incluyen cómo ha preservado el cambio climático para nosotros una mirada a los mismos comienzos de la civilización egipcia antigua en la vida de los pastores que vivían en lo que hoy es el desierto del Sahara desde alrededor del 8600 a.C. hasta que el clima seco los forzó a ellos hasta el Nilo. Ahí adoptaron la agricultura, poniendo en marcha los desarrollos sociales y tecnológicos que llevaron directamente a la llegada de la civilización egipcia Dinastica en torno al 3100 antes de Cristo. La galería incluye displays que ilustran las creencias de la vida futura, los tempranos dioses, la primera escritura y las innovaciones tecnológicas, así como una mirada a la suntuosa vida futura de los reyes de la Primera Dinastía.

Máscara de cerámica encontrada recientemente en Hieracómpolis, representada en yeso en la Sala 64, cortesía de la Hierakónpolis Expedición.

Trabajando en la galería, gracias a la bondad de Tom y Linda Heagy, también he sido capaz de integrar algunos de los descubrimientos recientes (en imágenes y yesos) de las excavaciones patrocinadas por el Museo Británico en el sitio de Hieracómpolis, el mayor sitio del periodo predinástico formativo. Hallazgos allí están ayudando a trazar el desarrollo de algunas de las características que vienen a tipificar la antigua civilización egipcia. La investigación actual en otros sitios tempranos también se cuenta, gracias a la colaboración de muchos colegas, demasiado numerosos para mencionar, que tan amablemente suministraron información y fotografías, a menudo con poca antelación. A través del display, espero que los visitantes podrán obtener una mejor comprensión de Egipto y su origen - un fascinante laboratorio de experimentación dinámica - y la deuda que los egipcios de tiempos posteriores adeudan a sus tempranos antepasados​​.

Nota: Traducción castellana de Andrés Salvador (sujeta a revisión). Las notas entre corchetes y los subrayados son del traductor.

Fuente: Renée Friedman - Violence and climate change in prehistoric Egypt and Sudan - British Museum blog - July 14, 2014