Sunday, January 01, 2012

VARIEDAD DE INTERPRETACIONES DEL CONCEPTO DE FASCISMO Y OBSERVACION CRITICA DE LAS MISMAS

Notas sobre Estado y Sociedad / 4 
El Fascismo / 1

Salvador, Andrés Oscar Raúl



La primavera de 1945 marcó el otoño de los fascismos. Una esperanza que había envuelto a pueblos enteros se derrumbó bajos los golpes de un conflicto. Sería hipócrita continuar pensando que en 1945 sólo se derrumbó un régimen despótico, totalitario o una constelación de tiránicos y sanguinarios poderes. En el 45 concluyó una gran esperanza que había contado con el consenso del pueblo y de los intelectuales que sería explicable si en lugar de demonología se hiciese sólo história. 

- Marcello Veneziani, El mito del hombre nuevo, en Disenso, Junio de 1996, Nº 8, pp. 55-61 particularmente pp. 56- 57.


 
Imagen de la atleta italiana Trebisonda Ondina Valla  al efectuar el saludo romano, captada por Leni Riefenstahl  durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936  
http://www.famigliamoderna.com/2011/02/il-duce-e-biancaneve.html
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En este trabajo reunimos algunas notas sobre la variedad de interpretaciones del concepto de Fascismo, asi como una observación critica de las mismas, a tener  presente previamente en su examen,  en el marco del estudio de los conceptos de Estado y Sociedad que iniciamos en El estado y las Categorías Políticas Preestatales [ITGD, Corrientes, 2001], La separación entre el Estado y la Sociedad y el desdoblamiento entre lo Publico y lo Privado [ITGD, Corrientes, 2001] y Socialismo y Anarquismo [ITGD, Corrientes, 2001].

Variedad de interpretaciones o corrientes explicativas del concepto de Facismo. Mientras según Renzo De Felice “el fascismo es un fenómeno que se puede y se debe circunscribir rígidamente” [Felice, 1979: 102][1], para Carlos M. Rama “sí es posible una definición general explicativa” [Rama, 1979: 171] aun cuando admite “que es difícil aislar lo estrictamente ideológico de sus bases materiales” [Rama, 1979: 43].

A titulo informativo, y para formarse una idea de la variedad de interpretaciones o corrientes explicativas del fascismo [Rama, 1979: 167] es instructiva la sistematización que Rama, siguiendo a De Felice, hace del conjunto de estas interpretaciones:

  1. Interpretaciones <clásicas>:

“a) El fascismo enfermedad moral de Europa, en que incluye las ideas de Benedetto Croce, Friedrich Meinecke, y Hans Kohn, alimentadas en el clásico liberalismo europeo.

b) El fascismo, producto lógico e inevitable del desarrollo histórico de ciertos países [...] Estos autores tratan de mostrar que en ciertos países, y específicamente en Alemania e Italia (pero también podría ser en España y Portugal) el pasado ideológico conducía inevitablemente al fascismo del siglo XX. En su forma más popular esta corriente explicativa supone que el fascismo no puede darse en otros países donde los antecedentes son democráticos.

c) El fascismo, producto de la sociedad capitalista y de la reacción antiproletaria, que culmina en autores marxistas independientes como Maurice H. Dobb, Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, que por definición vincula el fascismo a un episodio de la historia del capitalismo. En verdad ya estaba en el italiano Arturo Labriola que por 1924 intitulaba una obra La dictadura de la burguesía y la decadencia de la sociedad capitalista, y en algún sentido la integra [...] Bertold Brecht” [Rama, 1979: 167-168].

  1. <interpretaciones menores de los años treinta a sesenta>:
“a) La interpretación católica, emparentada de alguna manera a la liberal de <<la enfermedad moral>> y que expresan autores como Jacques Maritain y Augusto Del Noce.

b) El fascismo, manifestación del totalitarismo, es decir que se trataría de una variante del fenómeno totalitario, y que aunque nacida antes de la segunda guerra mundial, alcanza su plenitud en la época de la guerra fría con Hannah Arendt y Carl J. Friedrich y Zbigniew K. Brzezinski en los  Estados Unidos.

c) La interpretación de fascismo en tanto que fenómeno transpolítico está unida a la obra [...] de Ernst Nolte. Su idea es que el fascismo sólo puede surgir en un ambiente liberal, y que no existe sino en cuanto implica el desafío del comunismo” [Rama, 1979: 168].

  1. Interpretaciones surgidas de las ciencias sociales:

“a) Interpretación psico-social, apoyada en un núcleo numeroso de autores [...] como Sigmund Freud, Wilhelm Reich, Erich Fromm, etc.

b) Interpretaciones sociológicas, en las que se destacan la ya clásica de Karl Mannheim, Ideología y utopía (1929), pero en que [De Felice] cita asimismo a Seymour Martín Lipset, Gino Germani y Jules Monnerot./ La concepción fascista para Mannheim era ante todo <<activista e irracional>>, y reflejaba la ideología de grupos seudo-revolucionarios que se situaban fuera del liberalismo burgués tradicional, para apoderarse del poder explotando las crisis económicas típicas de las sociedades modernas. Muchas de estas ideas fueron recogidas por Georges Gurvitch [...]

c) La interpretación socio-económica [que] no puede confundirse con la clásica que le vinculaba al capitalismo [...] Esta la ilustra el ruso-americano K. Kenneth Organsky, a partir de 1955” [Rama, 1979: 168-169].

Agrega Rama que en años posteriores también se utilizaron y discutieron explicaciones teóricas de ciertos autores que estudiaron el problema en los años treinta pero cuyos escritos solo después fueron mejor conocidos como Antonio Gramsci y Leon Trotsky; asimismo menciona como exegetas modernos a Herbert Marcuse y Nico Poulantzas [Rama, 1979: 169].

Día de la Victoria el 24 de junio de 1945 en la Plaza Roja de Moscú
http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:%D0%9F%D0%BE%D0%B1%D0%B5%D0%B4%D0%B0.jpg
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Observación critica de Gonzalo Massot sobre las explicaciones propuestas. En punto a las explicaciones teóricas propuestas es del mayor interés la observación hecha por Vicente Gonzalo Massot de que:

“Salvo honrosísimas excepciones -las más de ellas provenientes de figuras contemporáneas a su génesis y desarrollo antes de la guerra- todo cuanto se ha escrito acerca del fascismo se halla huérfano de objetividad. La sola mención de la palabra suena, en los oídos del mundo posbélico -edificado, precisamente, sobre los escombros del Eje- como el aullido horrísono de una banda de lobos dispuesta a lanzarse, sin misericordia alguna, sobre su presa. El carácter criminal del fascismo y su naturaleza pervertida son dogmas de fe que nadie en sus cabales se anima a poner en tela de juicio. Los custodios de la sociedad -y en esto poco importa si liberal o marxista- han desplazado el fascismo al museo de los horrores y han considerado su caso como una reacción patológica. Academias y universidades, centros de estudio y conferencistas, rivalizan en vulgaridad tratando de averiguar las causas del fenómeno, y mientras unos, como Reich, lo vinculan al orgasmo, otros, menos nefandos, lo presentan como la dictadura terrorista del capital financiero (Rosental y Judin). A fuerza de convertir al fascismo en un pecado mortal, sus opugnadores han logrado deformar sus motivaciones, adulterar sus fines y violar su mensaje, transformándolo en algo verdaderamente monstruoso, pero con ello ninguna luz han echado sobre una realidad que sigue requiriendo explicación más limpia que la de los freudianos y más rigurosa que la del marxismo” [Gonzalo Massot, 1986: 120-121].

Para Gonzalo Massot:

“cualquier intento de estudiar al movimiento que nace inspirado por Benito Mussolini mal puede desentenderse de la situación política que vivía Italia en los años posteriores a la Gran Guerra. Es fácil determinar, por iluminación del espíritu, que el fascismo obedece en última instancia a la reacción del capital monopolista o al deseo de reivindicación de la burguesía, atrincherándose en una posición que tendrá en el ámbito de las ciencias sociales toda la enjundia que se quiera, pero que apenas puede dar razón de sí misma cuando se le pregunta, concretamente, qué es una clase social. Menos fácil es atender a la realidad histórica tomando conciencia que un fenómeno de tamaña complejidad no admite trivializaciones de ninguna índole. Los marxistas cumplirán con el partido lanzando sobre el fascismo la acusación de ser el expediente del cual se valió el capitalismo en crisis para detener a las fuerzas proletarias, y la escuela liberal, siguiendo a Croce, machacará sin solución de continuidad respecto de su esencia inmoral, pero unos y otros estarán bien lejos de ofrecer una explicación aceptable del mismo mientras insistan en semejantes postulados” [Gonzalo Massot, 1986: 121-122].

Otras lecturas sugeridas sobre el fenómeno fascista. Atendiendo a la observación de Gonzalo Massot [2] una aproximación responsable al fenómeno fascista debería incorporar en su agenda a otros autores cuyas interpretaciones permitan, como nosotros nos proponemos, integrar  al fascismo en el contexto de la historia de la teoría política, y entre los que señalamos a: Jacques Ploncard d`Assac, Doctrinas del nacionalismo [1980]; Rubén Calderón Bouchet, Nacionalismo y revolución [1985] y Una introducción al mundo del fascismo [1990]; y mas recientemente a Erik Norling, Léon Degrelle y el Rexismo [1996], Jacques Doriot - Del comunismo al fascismo [1998], Fascismo Revolucionario [2000], Los hermanos Strasser y el Frente Negro [2004] y Eurofascismo - De los inicios  a la derrota de 1945 [2006].


Bibliografía

Calderón Bouchet, Rubén   1990:
Una introducción al mundo del fascismo.
Buenos Aires, ed. Nuevo Orden, 1990.

Calderón Bouchet, Rubén   1985:  
Nacionalismo y revolución.
Buenos Aires, ed. Librería Huemul, 1985.

Felice, Renzo De   1979:
Entrevista sobre el fascismo con Michael A. Ledeen.
Buenos Aires, ed. Sudamericana, trad. cast. de Ada Korn, 1979.

Gonzalo Massot, Vicente   1986:    
José Antonio - Un estilo español de pensamiento.
Buenos Aires, ed. Librería Huemul, 1986.

Norling, Erik 2006:    
Eurofascismo – De los inicios  a la derrota de 1945.
Barcelona, ed. Nueva República, 2006.

Norling, Erik 2004:    
Los Hermanos Strasser y el Frente Negro
Barcelona, ed. Nueva República, 2004.

Norling, Erik  2000:  
Fascismo Revolucionario.
Barcelona, ed. Nueva República, 2000.

Norling, Erik  1998:    
Jacques Doriot. Del comunismo al fascismo.
Burjassot [Valencia], ed. Asociación  cultural “Amigos de la Historia - Asociación para el  fomento de la investigación histórica”, 1998.

Norling, Erik 1996:  
León Degrelle y el Rexismo.
Fuengirola [Valencia], Instituto Europeo para el Fomento de la Investigación Histórica, 1996.

Ploncard d`Assac, Jacques 1980: 
Doctrinas del nacionalismo.
Buenos Aires, ed. Acervo, trad. cast. de Carlos Gonzalez Castresana, 1980.

Rama, Carlos M.   1979:
La ideologia fascista.
Barcelona, ed. Jucar, 1979.


[1] Esto, desde un punto de vista: [a] cronológico: “entre las dos guerras mundiales”; [b] geográfico: “en Europa (y sobre todo en Europa occidental, es decir, en la Europa que de alguna manera había sufrido un proceso de liberalización, de democratización, que podía estar más o menos avanzado según los países)”; y  [c] social: “En el periodo de su comienzo y de su afirmación, como el fenómeno de las clases medias” [Felice, 1979: 102].

[2] Es instructiva la lectura del <El fascismo o la idea de la unidad> en Gonzalo Massot, 1986: 117-133.


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